dilluns, 16 de juny de 2014

No estoy de vacaciones


Hasta otoño no contactaré con vosotros a traves de este, mi blog, ya que los nuevos proyectos que estoy construyendo precisan de toda mi atención.

dilluns, 9 de juny de 2014

Flashback 243


Cuando miro mi último autorretrato, con la perspectiva del tiempo, de la aventura africana que he compartido con todos vosotros en 117 flashbacks me doy cuenta de cómo cambió la forma de afrontar la vida después del cúmulo de experiencias que almacené a lo largo de los seis meses que duró la expedición. 
Convivir en un espacio reducido -el Land Rover- con mis compañeros; superar situaciones insólitas, imprevisibles…, descubrir las innumerables etnias con tradiciones, hábitos de vida y culturas propias en los veintidós países por los que cruzamos, y todas las vivencias de este viaje me hicieron más sabio, más tolerante, más compresivo… Aprendí a aceptar al diferente, no juzgar a nadie por su apariencia y estar dispuesto siempre para el diálogo y una larga, pausada y tranquila charla que seguramente desembocaría en un buen acuerdo. Quizás por eso soy gran defensor del viajero, y no tanto del turista a la japonesa ya que el viajar pausadamente –bien entendido- nos hace mejores y nos permite contactar, comunicarnos y ampliar nuestro bagaje que bien seguro nos hará también más libres. 

La burocracia y los tramites administrativos que las potencias colonizadoras dejaron como herencia en África cuando se marcharon, a las que yo, como responsable de esta área en la expedición, tuve que hacer frente, me fortalecieron frente a las adversidades formales de la vida, y aunque, a veces, rocen lo absurdo son trámites que no se pueden obviar. 

El esfuerzo, el trabajo en equipo, el análisis minucioso, la aplicación de una regla básica en todo proyecto como es el –sentido común- me han dado pautas de actuación en mi vida -demostrándome que hay sueños, metas, objetivos… que aún pareciendo impensables e inalcanzables son posibles-.

Saber cuando y como disparar una fotografía; improvisar ante hechos imprevistos; encontrar intuitivamente el mejor punto de vista; comunicarte con el paisaje y su gente, integrarse en el ambiente… y que, a la vez, las imágenes muestren aquello que te interesa como autor y quieres transmitir a los lectores de imágenes. 
Disponer de un cuaderno de notas entre el equipaje, ya que (más adelante en un futuro proyecto) quizás necesites un texto que acompañe las imágenes dotándolas de un sentido más amplio. Archivar y clasificar correctamente; también rechazar y desestimar aquellas que no sumen al proyecto, ya que sólo con un buen comisariado será factible construir a través de ellas –no dejemos que una mala imagen estropee todo un conjunto, seamos valientes en determinar cuales deben ser eliminadas- . Y en último lugar saber entusiasmar a terceras partes, para que nos ayuden ha hacer visible nuestro trabajo, todo ello forma parte de la experiencia adquirida en el viaje expedicionario. 

Aunque se que puede parecer exagerado, manifiesto que los 20.000 kilómetros recorridos por el continente africano me aportaron una multiplicidad de nuevas experiencias cambiantes y gran parte de los conocimientos incorporados, me ayudaron enormemente haciendo mejores mi vida personal y profesional. 

Con las reflexiones de este post a partir del autorretrato tomado en la frontera Sudanesa, finalizo los flashbacks correspondientes a la etapa de la expedición en moto Igualada-Kilimanjaro, tomándome un tiempo de asueto para regresar en otoño.

dimecres, 4 de juny de 2014

¿Quiénes agitan la cebada?

Si sois de los que precisáis algo más de 55 segundos para saber quienes agitan la cebada en nuestro país, bienvenidos al club.
Contemplando totalmente absorto el movimiento de miles de espigas que totalmente resignadas obedecían a la mano invisible que las balanceaba de izquierda a derecha sin ninguna clase de delicadeza, manifestando en ocasiones, sin contemplaciones, una fuerza desproporcionada ante las frágiles espigas. 

De pronto, sin estar previsto, irrumpieron con fuerza en mi memoria imágenes de la película “The wind that shakes the barley” del director Ken Loach (2006) y tuve una imperiosa necesidad de filmar el rítmico movimiento de las espigas que cuanto más las miraba, más se me asemejaban a esos miles, millones de ciudadanos que sumisos, pacientes, resignados… de momento, bailamos a merced del viento que sopla, sopla y sopla.

  

Video filmado en el municipio de Passanant i Belltall, comarca de la Conca de Barberà, provincia de Tarragona, Catalunya. © Josep Bou. Primavera de 2014.

dilluns, 2 de juny de 2014

Flashback 242

El puerto egipcio de Alejandría es la puerta de salida hacía el Mediterráneo y aunque íbamos con prisa para regresar a casa, todavía tuvimos algo de tiempo para una breve visita a la ciudad de Alejandría. 
Un dia gris de invierno, que invitaba a la reflexión sobre lo vivido, compartido, sufrido, experimentado… durante seis meses a traves de veintidós países, embarcamos destino Europa abandonando definitivamente el continente africado. El ferry en el que embarcamos sólo estaba cargado con dos camiones y nuestro Land Rover en la bodega. La travesía transcurría entre las islas griegas y el estrecho de Dardanelos. El mar estuvo terriblemente agitado durante todo el trayecto; el ferry prácticamente vacío se movia a niveles insospechados y difíciles de soportar en general, pero para mi que soy propenso al mareo fue un auténtico suplicio que me robó toda posibilidad de tomar fotografías. 

En Venecia los tramites aduaneros fueron rápidos, a pesar de todo el material que trasportábamos para el Museo de la Piel de Igualada, y concluidos, decidimos poner rumbo a Barcelona de una sola tirada. Era Enero, el Land Rover estaba en fase terminal desde hacia días, andábamos sólo con tracción delantera, el tubo de escape se rompió a la salida del motor y en consecuencia circulábamos con el interior del vehículo lleno de Co2 a pesar de tener todas la ventanillas abiertas. El frio era tal que la barba del conductor estaba llena de escarcha, ya que para ver entre la espesa niebla y mitigar en algo el escozor en los ojos que nos provocaba la humareda en el interior del vehículo, a causa de la rotura del tubo de escape, debía mantener la cabeza medio asomada por la ventanilla, sin olvidar el ruido infernal que los diferentes achaques del Land Rover producían. Cerca de Nimes, en plena madrugada, la policia francesa nos detuvo, conminándonos a reparar el tubo de escape al dia siguiente en un taller. La discusión sobre si podíamos permitírnoslo o no fue subiendo de tono, pero finalmente se me ocurrió que con un bote de mermelada vacío ajustado con un alambre al tubo de escape quizás amortiguaríamos algo el problema -los policías, sin estar convencidos, aceptaron y pudimos seguir nuestro viaje, aunque la solución sólo duro varios kilómetros-. 
Fuimos recibidos por un gran número de amigos y conciudadanos que celebraron entusiásticamente nuestro regreso, ya que mediante mis fotos polaroids en B/N y notas de premsa, enviadas desde las embajadas por correo diplomático, habían seguido las aventuras y desventuras de nuestro viaje de 20.000 kilómetros por el continente africano y el récord mundial de la ascensión en moto al Kilimanjaro. 

Este post lo finalizo con una foto del grupo al completo de regreso a Igualada, nuestra ciudad natal.