dimecres, 8 de juliol de 2015

La disparé hace 7.665 días


Por aquel entonces lo más cool era trabajar en Day Light, plató situado en una casa noble de la zona alta de Barcelona. Los clientes lo adoraban y los fotógrafos solíamos utilizarlo, creo que la gran mayoría, por varias razones: si precisabas de luz natural era ideal, pero también era fantástico como arma disuasoria, para que los clientes no se entrometieran, ya que solían concentrarse en contemplar las espectaculares vistas de la ciudad de Barcelona. 

La disparé hace 7.665 días y ella pertenece a la campaña de publicidad de una marca de prendas de punto, en la que debía fotografiar la colección, pero básicamente sensaciones que transmitieran distinción, gusto, confortabilidad, elegancia, armonía… y para ello precisaba de una modelo que con su acting pudiera interpretarlas y que las reafirmara con un sonrisa autentica y positiva, que no es nada fácil. De las candidatas que me presentaron en el casting aposté por Mack que vino de Londres en exclusiva para esta campaña de varios días. 

Para trabajar en un plató de luz natural debes ante todo ser consciente que nunca tendrás un luz constante, ya que el Sol en movimiento incidirá permanentemente en las tomas. Por eso es muy importante adaptarse al horario solar, planificar en que orden se disparará, determinar luces de apoyo y si se incluirá el fondo como elemento estético en las imágenes, ya que ésta opción aún obliga más, si cabe, ha estructurar mejor la sesión fotográfica. 

Las imágenes realizadas en platós de luz natural, dan apariencia de naturalidad, casualidad, improvisación…, pero ésa es falsa, ya que el rey Sol no permite que nada quede en manos del azar, puesto que nadie puede imponerse a él y, aunque pueda parecer contradictorio suelen ser sesiones muy técnicas, intensas y, también, altamente creativas. 

Cuando trabajas en un plató de luz natural y tienes que obtener un buen número de originales fotográficos en pocos metros cuadrados es imprescindible planificar la dirección de la luz solar con los posibles fondos y efectos que se producen con la proyección lumínica en diferentes espacios del plató. Para mí es imprescindible contar con un proyector fresnel HMI de 4 o 6 KW, diferentes pantallas reflejantes blancas y negras, con algún Hollywood y banderas negras para cortar o suavizar luces y los mejores asistentes que entiendan el concepto de iluminación continua, porqué no puedes perder demasiado tiempo pensando como dominarás una luz fugaz que se desplaza por el plató. 

Estas sesiones suelen ser muy intensas ya que cada imagen precisa de una iluminación concreta y distinta que a la vez debe guardar una correlación con el resto de las imágenes, pero teniendo en cuenta que la temperatura de la luz va cambiando con las diferentes horas del día. Trabajé a pulso con la Nikon F4 con una óptica de 35 -70 mm. f-2,8 que me permitía encuadres diversos desde un mismo punto de vista.