dilluns, 23 de desembre de 2013

Flashback 227

En Mombasa nos instalamos en un camping, prácticamente vacío, a orillas del Indico y a la sombra de los cocoteros me dediqué a escribir mis vivencias expedicionarias, conversar con algun que otro nativo que se me acercaba, saborear los cocos recién cogidos… mientras la pleamar y la bajamar cambiaba los tonos esmeralda y turquesa del agua. La playa de Mombasa es muy llana y los pescadores iban a pescar a pie arrastrando la piragua, lanzaban las redes y chapoteaban las aguas para movilizar los peces y llenar la red. Cada dia charlaba, un buen rato, con un pescador solitario que pasaba cerca de donde yo estaba instalado cuya indumentaria no tenia desperdicio, pero siendo la alga marina que llevaba en la cabeza para protegerse del sol lo que más me sorprendió, sin olvidarme de sus armas submarinas, de madera y caucho, que le permitían comer y subsistir de lo que el océano Indico le ofrecía.
La ciudad de Mombasa fue una experiencia de robatorios, siendo la sustracción del carnet de pasaje de aduanas del Land Rover el que nos complicó más el viaje, ya que tuvimos que circular con el documento de la denuncia del robo cuya validez era la justa para pasar fronteras. Gracias a que conservamos toda la documentación referente al incidente años más tarde ante la denuncia, de que el Land Rover de la expedición había entrado en Sud África, pero no había salido, ante el Tribunal de Delitos Monetarios de Madrid pudimos demostrar lo contrario evitándonos muchos problemas.
No estuvimos exentos de anécdotas como la desaparición, momentánea, de un vendedor de artesania, donde comprábamos obsequios y regalos para familiares y amigos, local con un billete de 20$ -con la excusa de ir a por cambio- y que cuando nos percatamos que no volvería decidimos, con la aprobación de comerciantes vecinos de mercado, llenar nuestras bolsas con una cantidad de objetos equivalente al billete esfumado, sin olvidarnos de dejarle (al vendedor missing) una nota que a la devolución del cambio nosotros devolveríamos su mercancía.





dimarts, 17 de desembre de 2013

Flashback 226

En nuestra ruta hacia Mombasa en la costa índica no dejaron de cruzar la pista a todo velocidad o remoloneando en ella, diferentes especies de animales obligándonos a una conducción extremadamente cuidadosa, ya que apenas atendían a los posible toques de advertencia sonora. Hasta Mwatate no tuvimos una buena carretera que, paralela a la línea férrea, nos conduciría hasta Mombasa a través grandes extensiones cultivadas. 

El tren que va de Mombasa al lago Victoria se empezó a construir en 1879 por el ingeniero Preston, llamando al impensable proyecto el ferrocarril lunático. El objetivo de los ingleses, en este proyecto, era una via de comunicación por un territorio salvaje para desplazar los productos comerciales de Uganda al puerto de Mombasa. Las dificultades de Preston hasta que finalizó el proyecto en 1901 fueron inmensurables. Reclutó 300 coulies de la India al iniciar la obra, llegando a tener 6.000 personas trabajando en la via. En zonas como Tsavo era habitual que los leones atacaran y se le comían a los obreros –el director Stephen Hopkins se inspiró en estos hechos para la película “Los demonios de la noche” con Michel Douglas y Val Kilmer-. En los tramos ya construidos, en algunas estaciones los leones y leopardos se pasearan por los andenes, entraban en las casetas de los jefes de estación atemorizándoles e incluso atacándoles. Los elefantes le movían las vías y descarrilaban los trenes, los Masai y los Kikuyus les robaban el cable del telégrafo para hacerse abalorios, el calor, las lluvias, la mosca tsé-tsé, la viruela, paludismo… hacían estragos entre su personal sin olvidarnos de las flechas de los Wachaggas y las lanzas de los Masai con que eran atacados, aquello si que fue una aventura. 
A nuestro paso, 63 años más tarde, los trenes circulaban con normalidad a pesar de las viejas locomotoras victorianas de vapor de la East African Railways, conectando el interior de África con la costa índica y aunque en su primera etapa transportaba mucho marfil, en la actualidad eran mercancías y pasaje siendo un eje principal en las comunicaciones de Kenia. 





dimarts, 10 de desembre de 2013

Flashback 225

Al finalizar la ascensión en moto al Kilimanjaro abandonamos Tanzania para entrar en Kenia cuya frontera coincide con el paso por el corredor occidental del parque Tsavo que atravesaríamos dos veces, ya que decidimos tomarnos unos días de descanso en las playas del mar Índico antes de iniciar la ruta de regreso hacía Igualada. 
Kenia con sus 552.644 kilómetros cuadrados era y es uno de los países más turísticos de África occidental. Tras las exploraciones de Stanley los ingleses la empezaron a explotar en 1885 y en 1920 la declararon colonia inglesa hasta 1963 en que Yomo Kenyata la proclamó república independiente. Yomo Kenyata, hijo de un hechicero kikuyu, estudió antropología y publicó algún libro en su época de estudiante en Inglaterra. En 1952 fue impulsor de la revolución Mau-Mau que significa, en swagili, “arrebatar”, masacrando a los colonos establecidos en tierra de los kikuyus hasta obtener la independencia. Con Yomo Kenyata, kikuyu, presidente del país, Kenia alcanzó una de las mayores evoluciones de los países africanos de la época, siendo parte de su éxito la gestión de la paz tribal entre las etnias más influentes como los: masai, kambas, samburu, turkana… y otras menores como los: chagas, mandis, nyakas… todos ellos hablan swagili perteneciendo al gran grupo de lenguas bantú. 
La Kenia independiente siguió dentro de la Commonwealt y creó una industria turística orientada a los “safaris fotográficos”, para así preservar la rica fauna autóctona que ya mostraba cierto riesgo de extinguirse debido a la caza masiva de sus especies por cazadores profesionales, furtivos y el alto incremento de granjas y cultivos. 
Nuestro paso por Kenia fue como un paréntesis, en nuestra aventura africana, ya que debido a su estructura mas anglófona (por los años de colonialismo) que africana, parecía que todo era más llevadero, próximo, fácil… aunque quizás la sensación sólo la percibiéramos nosotros por los miles de kilómetros recorridos y periplos que acarreábamos a nuestras espaldas.. No hicimos turismo al uso, y logrado nuestro objetivo –ascender en moto al Kilimanjaro- deseábamos concluir nuestra aventura, pero todavía debíamos terminar de cruzar Kenia y seguir con Etiopia, Sudán y Egipto donde embarcaríamos hacia Europa. 





dimecres, 4 de desembre de 2013

La disparé hace 8.635 días


La publicidad suele pedir imágenes fuera de temporada siendo necesario para obtenerlas: una alta dosis de capacidad imaginativa, creativa, técnica… para recrear lo que el escenario difícilmente puede ofrecer, un buen equipo de producción y una gran complicidad con los modelos protagonistas. En una sesión fotográfica con modelos (hombres o mujeres) quizás lo normal sea recordar su nombre, pero puedo aseguraros que si en una imagen interviene un animal, el fotógrafo lo que recuerda es el nombre de éste. 
La imagen tomada en pleno invierno en la playa de Pals ilustró la campaña publicitaria de una crema para prevenir las manchas de la piel, causadas por la no utilización de protección solar. Debería haber sido fácil, ya que habíamos estudiado como hacer más llevaderas las incomodidades que debería soportar la modelo en bañador en pleno invierno: gruesa toalla escondida en la arena donde se recostaba la modelo; estufa eléctrica fuera de plano para aliviarle el frio; todo el equipo sin chaqueta para solidarizarse con ella; técnico en peinar la arena; peluquero-maquillador, estilista, catering, eléctrico… todos en su sitio al servicio de la imagen, exceptuando Drusba, la perra dálmata cuyo entrenador-dueño no habían previsto que la inmensa playa era demasiada tentación para Drusba. Ésta se mantenia en su posición y aptitud justo el tiempo de tomar tres o cuatro rápidas imágenes, levantándose y avanzando hacía cámara una y otra vez, con lo cual debíamos recomponer nuevamente el set fotográfico –como me hubiera gustado disponer del Photoshop aunque sólo fuera para peinar la arena-, pero aquellos eran otros tiempo y el número de profesionales que participaban en una toma fotográfica en exterior dista mucho de los que participan en la actualidad, ya que hoy seguramente construiria la foto partiendo de varias imágenes en lugar de crearla en una sola toma. Han transcurrido 8.635 días y la fotografía ha experimentado una gran revolución que nos ha facilitado muchas cosas, pero, también, nos ha privado de otras -algunas de la cuales a mi me apasionan-.
Trabajé con cámara Hasselblad 500C, óptica 120mm. situando el punto de vista a ras de suelo, con película B/N Tmax 100 y virando ligeramente la copia del original definitivo.

dilluns, 2 de desembre de 2013

Flashback 224. Ascensión en moto al Kilimanjaro 1974



Con nuestro permiso, de ascensión con moto al Kilimanjaro, revalidado y autentificado por el Ministro de Recursos Naturales y Turismo, responsable directo de los Parque Nacionales, nos presentamos de nuevo ante el guarda de la Marangu Gate (que ya tenía copia en mano enviada personalmente por el Ministro) para iniciar la ascensión al Kilimanya N’jaro, la montaña de los Dioses. 
En 1974 eran muy pocos los que ascendían a la montaña y realmente suponía una pequeña aventura, pero aventura en definitiva si la contrastamos con las 20.000 personas por temporada que hacen cima hoy en día, ayudados y conducidos por las agencias de viajes. No he vuelto a subir al Kilimanjaro, ya que no quiero que las sensaciones que tuve el privilegio de experimentar sean borradas por otras nuevas, y prefiero retener en mi memoria lo que supuso para mi aquella expedición. 
Algunos compañeros si que han regresado con la familia y me han confirmado que los glaciares del cráter han disminuido mucho su volumen y dimensión. 

En el momento de realizar el video que ilustra este flashback he podido constatar que pasadas cuatro décadas en mi archivo se ha volatilizado parte del material (tanto filmado como fotografiado) que retengo en mi memoria, imágenes, tomas… que siguen vivas en ella, pero que no puedo mostrar. Y de nuevo surge ante mi, un dilema que los fotógrafos arrastramos desde hace tiempo, la poca o escasa atención que dedicamos a preservar nuestro archivo, olvidando con demasiada facilidad que el trabajo del fotógrafo no consiste tan sólo en la captura de imágenes, sino que también es importante clasificarlas, documentarlas y resguardarlas para un “cierto futuro”, si cabe. 

Con el material disponible he afrontado la realización de este video, sin otro objetivo que compartirlo con todos vosotros, y que en su día constató el récord mundial de altura en moto. El paso del tiempo ha dejado huella por sus muchas proyecciones por todo el mundo en el material filmado y debo decir que, aunque preferiría disponer de él en mejores condiciones, también me ayuda a situar, el video, en que época obtuve las imágenes y el tipo de material utilizado para rodarlo. Filmación realizada con una Paillard Bolex a cuerda de 16mm. y positivo directo Gevachrome, la imagen fija realizada con cámaras Nikon FTN y Nikormat de 35mm. Mamiya C33 de 6x6 con transparencias Peruchrome y Agfachrome. Una cámara Polaroid B/N me facilitaba enviar imágenes para prensa. 

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Miembros de la expedición en moto Igualada-Kilimanjaro: Josep M. Lladó, Josep Bou, Julius Bernaus, Santi Godó, Jaume Travesset, Jaume LLansana i Josep M. Casas.

dilluns, 25 de novembre de 2013

Flashback 223

Nuestro peregrinaje por los distintos ministerios de Tanzania estaba guiado y auspiciado por el embajador español en Dar-es-Salaam, quien nos facilitó la autentificación y validación del primer permiso de ascensión en moto al Kilimanjaro. 
El Sr. Mariñas y su esposa nos acogieron con un gran interés y diria que hasta cariño, ofreciéndonos todo lo que oficialmente podíamos precisar. Nuestras largas horas de espera en la embajada las pasábamos leyendo la prensa española, que con retraso se recibía por valija diplomática. Me llamó la atención las notas que el embajador había escrito al lado de algunos artículos, con comentarios y precisiones muy puntuales, en rojo, acerca de la noticia y los datos que en ella se incluían. 
El peregrinaje burocrático para ir ascendiendo de sub secretario a secretario del ministro de un determinado sector, que declinava la solicitud, a otro departamento de mayor potestad o competencia más adecuada a nuestra demanda fue laboriosa y agotadora, pero siempre con la esperanza que las gestiones, de notas verbales y directas, del embajador con el ministro correspondiente darían fruto. Después de largos días de espera, peregrinaciones a los ministerios, conversaciones telefónicas entre responsables políticos de Tanzania, el Ministro de Recursos Naturales y Turismo, responsable directo de los Parque Nacionales nos recibió, redactando personalmente el documento que nos daba permiso para la ascensión con moto al Kilimanjaro, y a fin de que no hubiesen más dudas, envió copia a todos los estamento vinculados y muy concretamente al guarda de la barrera que nos había denegado el paso. 
Felices regresamos, volvimos a contratar a los porteadores y a Simon Andrea Minja que había rechazado otros trabajos como guia, para poder hacer con la expedición en moto Igualada-Kilimanjaro la primera ascensión en moto al Kilimanya N’jaro, la montaña de los Dioses. 





dilluns, 18 de novembre de 2013

Flashback 222

Desde Marangu nos desplazamos 630 kilómetros hasta la capital de Tanzania Dar-es-Salaam con la intención de llegar hasta el mismísimo Julius Nyerere presidente del país, por aquel entonces, si fuera preciso. 
En 1889 se declaró Tanganika como protectorado alemán por las presiones de Inglaterra al Sultán de Zanzíbar que cedió el vasto territorio de 937.972 kilómetros cuadrados al kaiser. A razón de la Primer Guerra Mundial Alemania perdió la colonia que en la actualidad es la República Independiente de Tanzania. 
Nos instalamos en el Florida Inn donde pasamos varios días tumbados en la cama, del modesto hotel, mirando hipnóticamente el cansino voltear del ventilador en el techo de la azulada habitación, esperando las llamadas telefónicas que nos confirmaran las audiencias solicitadas a las autoridades del país. 
Durante nuestra estancia en Dar-es-Salaam pudimos observar la coexistencia de religiones en el país, con un 45% de animistas, 30% de mahometanos y un 25% de población cristina de diferentes congregaciones. También, como la espera fue larga, pude apreciar la riqueza de los estilos de la escultura Makondé que habitualmente encuentras en comercios, hoteles ministerios… dándote la bienvenida. El arte Makondé se caracteriza por sus figuras estilizadas y largas formas, recordando las esculturas de Giacometti, Siempre en ébano negro, de aspecto frágil y, quizás, siendo su equilibrio lo más atrayente de ellas, me atrevería a decir que son mitad aire, mitad materia. Con tiempo ocioso, mientras esperábamos respuesta, visitamos Bagamoyo, que fue un importante centro de embarque de esclavos, capturados en el continente por el Sultán de Zanzíbar. 





dilluns, 11 de novembre de 2013

Flashback 221

Marangu Hotel, regido por una alemana de mediana edad era el punto de partida para la ascensión al Kilimanjaro por la cara sur, la más utilizada y con refugios a distintas alturas, que acogen a más turistas que montañeros, pero era la que nos ofrecía la accesibilidad con las motos. El hotel nos facilitaba la contratación de guia, porteadores y equipo rudimentario (ropa, anoraks, botas…) para soportar las bajas temperaturas de la ascensión, a la vez que nos permitió instalar nuestro campamento en sus jardines entre los bungalows que utilizaban los escasos turistas que en aquella época visitaban Marangu. 
Teníamos un permiso del Ministerio de Asuntos Exteriores de Tanzania que autorizaba la ascensión en moto y, nada más instalarnos, nos pusimos a desmontar pieza a pieza las dos motos Bultaco Sherpa para limpiar y engrasar todos sus componentes, regular la carburación para un mejor rendimiento en altura y dejar las motos listas para cubrir el principal objetivo de la expedición, subir el Kilimanjaro en moto. 
Todos los miembros de la expedición con Simon Andrea Minja, el guia que comandaba el grupo de quince porteadores, equipados y cargados, nos presentamos al punto que da acceso a traspasar la barrera por donde se inicia la ascensión al Kilimanjaro, pero… ¡¡sorpresa!! el acceso nos fue denegado, ya que el guardia no reconoció el permiso del Ministerio de Asuntos Exteriores de su país, donde se especificaba que nuestra expedición viaja con dos motos y podia ascender el Kilimanjaro con ellas. Aun así el guardia no para de repetir Pikipiki (moto) NO!!! y no hubo manera de sacarle de Pikipiki NO!!! ante lo cual decidimos aplazar la ascensión. 
Despedimos a los porteadores y guia y tres de nosotros nos desplazamos a la capital Dar-es-Salaam para iniciar un peregrinaje por embajadas, oficinas, ministerios… con el propósito de no regresar a Marangu hasta obtener el permiso de ascensión con las Pikipikis o motos, pero asegurándonos de que está vez la autorización no fuese revocada por el guardia encargado de levantar la barrera, que era el importante. 





dilluns, 4 de novembre de 2013

Flashback 220

Arusha y Moshi eran / son dos ciudades importantes de Tanzania, situadas al norte de la estepa Massai, cercanas a la frontera con Kenia donde los volcanes Meru, Kilimanjaro y Mawenzie son su skyline respectivamente. Éstas se encuentran en Tanzania fruto de la negociación colonial (reparto del continente africano) entre la reina Victoria y el Kaiser (que eran primos). Como Alemania no tenía ninguna montaña importante en la antigua colonia de Tanganika, Inglaterra accedió a seccionar de Kenia el Kilimanjaro de 5.963 metros de altitud. 
Todas las ciudades africanas con un nivel alto de población mostraban (por lo general) unos comercios algo más estructurados, pero también ciudadanos que defendían su subsistencia a pie de calle. Fuera de las urbes, ya en las laderas montañosas de los volcanes, las plantaciones de café mostraban quan importantes eran éstas para la agricultura del país. La recolección de los granos rojos, que indica que estos ya están maduros, se hace uno a uno. Si tenemos en cuenta que la altitud donde se cultiva el café va unido a su calidad, el café de Tanzania goza de gran valor en el mercado internacional. 
En la pequeña población de Marangu, a los pies del Kilimanjaro, nuestra expedición instaló el campamento base para la ultimar todos los preparativos para la ascensión en moto al Kilimanjaro. 





dilluns, 28 d’octubre de 2013

Flashback 219

N’goro N’goro y el lago Manyara eran nuestras próximas etapas. Para descender al cráter del volcán N’goro N’goro no nos dejaron pasar con nuestros vehículos y tuvimos que alquilar un tour turístico que permitía: ver, fotografiar y disfrutar de la fauna residente en el cráter a escasos metros del coche.
La visita al N’goro N’goro, organizada, y el parque Nacional Manyara, libre, fueron donde pudimos contemplar un mayor número de especies de la fauna africana, dedicándonos a ello hasta la puesta de sol. En Manyara habíamos buscado infructuosamente las leonas en los árboles y fotografiado las parejas de rinocerontes blancos y negros, y ya salíamos del parque cuando pinchamos un neumático en medio de la nada, mientras el sol iba escondiéndose. Retomamos la marcha ya con los faros del Land Rover encendidos e íbamos siguiendo la senda cuando nos encontramos un curso de agua con un elevado puente de troncos trapezoidal, de la misma anchura que el Land Rover por el que debíamos pasar para alcanzar la otra orilla; la sincronización del conductor con el puente debía ser de alto nivel, ya que a la mínima nos íbamos al río, y justo cuando ya habíamos ascendido el tramo vertical y los faros dejaron de iluminar el cielo para iluminar el siguiente tramo del puente, justo en mitad del puente, a unos dos metros, había un gran elefante macho, que circulaba en sentido contrario al nuestro. La situación no era fácil, ya que retroceder con la anchura del puente, de noche sin ver nada, era altamente peligroso y por la angostura del puente no podíamos apenas ni bajar del Land Rover, pero… enfrentarse a un elefante ventando las orejas del susto y que parecía no estar dispuesto a cedernos el paso retrocediendo él, era imprevisible y decidimos esperar quietos en medio de la noche a ver que pasaba. Por suerte el elefante reclamado por el resto de la manada que estaba pasando por la otra orilla, y mediante pequeños golpes de gas del Land Rover logramos que retrocediera poco a poco cegado por los faros. Respiramos tranquilos cuando llegamos al otro lado del rio y esperamos que con su lento paso la manada se alejara para ponernos de nuevo en marcha y abandonar, ya entrada la noche el parque Nacional Manyara. 








dimarts, 22 d’octubre de 2013

Flashback 218

Estábamos circulando en plena reserva Masai y a menudo veíamos pequeños emplazamientos de habitáculos diseminados por la seca sabana. Las chozas eran construcciones bajas, semicirculares, con un armazón precario de madera cubierto de barro y excremento de ganado. El habitáculo estaba protegido por un cercado espinoso que guarda el ganado y protege de depredadores. Los Masai, antaño, al llegar a la pubertad debían cazar un león armados sólo con una lanza y un escudo de piel de vaca para pasar al grupo de guerreros, son orgullosos; su vestimenta acostumbraba a ser una tela roja envolviendo el cuerpo, sandalias de cuero que sujetan con una tira de cuero en el dedo gordo y la atan entre el empeine y el talón; usaban joyería de plata en orejas, brazos y pelo y no era difícil ver algún cuboflash en las orejas como un elemento más en su atretzzo. 
Solían andar por la sabana en parejas o en pequeños grupos con sus lanzas y sus palos, y si alguna vez decidían usar el autobús se niegan a pagar por el simple hecho de que són Masais, y nadie osaba decirles nada. 
Mi experiencia Masai no fue turística, no contraté ningun baile para fotografiarlo, ni saqué shilling alguno de mi bolsillo, hablamos siempre de tu a tu a pie de pista con mi precario swagili y manteniendo siempre respeto por la personalidad fuerte y peculiar de este pueblo. 




dilluns, 21 d’octubre de 2013

La fotografía ganadora del Premio Fotográfico Ramon Aloy 2013



PRIMER PREMIO: Ivana Larrosa por la obra “OPHELIA” 

En esta edición del Premio Fotográfico Ramon Aloy, organizado por Passanant FOTO, se han recibido 1.350 fotografías y han participado 450 fotógrafos de todo el mundo: Chile. Argentina, México, Cuba…, de Francia, Suiza, Países del Este y la India entre otros, siendo la mayor participación la de España junto con la de Catalunya. 

El equipo de Passanant FOTO, ha decidido realizar un video-proyección con algunas de las obras fotográficas seleccionadas por el jurado, donde se puede ver como de diferente se puede enfocar un mismo tema. En esta edición el fotógrafo Josep Bou, director de Passanant FOTO, seleccionó el tema AGUA en el sentido más amplio de la palabra y contexto. 

 

Para consultar las diferentes evaluaciones AQUÍ 

Teresa Jové 
Coordinadora de Passanant Foto

dilluns, 14 d’octubre de 2013

Flashback 217

En ruta hacía la ciudad de Arusha a los pies del monte Meru de 4.565 metros, pasamos muy cerca de Olduvai Gorge y aprovechamos para visitar uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de África. En 1959 el Dr. Louis Leakey descubrió el cráneo del Zinjantropus Bosei el homínido más antiguo de África, hasta que años más tarde su hijo descubrió el Keniapitecus Bosei, en el valle del Rif en Kenia que le superaba en antigüedad. 
Estos hallazgos, en aquel momento, situaron al continente africano como cuna de la humanidad y paradójicamente estas zonas es donde habitan las etnias Masai, Samburu y Turkana que siempre se han caracterizado por una vida nómada dedicada al pastoreo bobino y rechazando las costumbres europeas impuesta por el colonialismo a favor de sus costumbre ancestrales. 
Más tarde, pude documentar los hallazgos arqueológicos en el museu de Dar-es-Salaam, ya que en el Olduvai Gorge sólo existia una placa de mármol que señalaba el emplazamiento del hallazgo. 





divendres, 11 d’octubre de 2013

El jurado selecciona la obra ganadora del Premio Fotográfico RAMON ALOY 2013 organizado por Passanant FOTO


El pasado martes 8 de Octubre los miembros del jurado formado por: Roger Velázquez fotógrafo; Jesus Vilamajó comisario de Full Contact/Scan Tarragona y el fotógrafo Josep Bou director-creador de la Trobada Fotogràfica PASSANANT FOTO se reunieron para seleccionar de entre las 1.350 obras presentadas la ganadora del Premio Fotográfico Ramon Aloy, cuarta edición que organiza Passanant FOTO.

Fueron necesarias varias evaluaciones para seleccionar la obra ganadora del Premio Fotográfico Ramon Aloy dotado con 2.000€. La selección de las obras en las primeras evaluaciones según expresaron los miembros del jurado fue fácil, pero la selección final fue laboriosa, precisando, la mayoría de ellas, análisis tanto técnico como estético y conceptual para acceder al nivel de finalistas, puesto que de ellas debía surgir la obra ganadora. El veredicto que se alcanzó por mayoría otorgo el Premio a la obra “Ophelia” de la fotógrafa Ivana Larrosa. 

En breve publicaremos la lista de las diferentes evaluaciones y un vídeo con una selección de obras fotográficas seleccionadas por el jurado. 

Teresa Jové 
Coordinadora de Passanant Foto

dilluns, 7 d’octubre de 2013

Flashback 216

Seronera Lodge era un oasis en mitad del Serengeti, situado entre unas enormes rocas volcánicas que emergían de la seca sabana donde ésta se apoyaba y jugaba con ellas arquitectónicamente, todo un lujo para aquellos que veníamos tragando el polvo de un montón de kilómetros por África. 
Como nuestro equipo de apoyo nos había inyectado reservas económica y nuestro cuerpo hacia días que no disfrutaba de un baño –como tal-, alquilamos habitaciones para tres, y por turnos nos sumergimos indefinidamente en la bañera, que terminó atascándose por la gran cantidad de barro acumulada, ya que también aprovechamos para hacer la colada. 
Después de un buen te y una buena dosis de Resochin para la malaria, decidí dar un paseo por los alrededores esperando que llegara la hora de cenar, siempre acompañado de mis cámaras por si encontraba algo interesante que fotografiar. Me entretuve con unos marabús y al rato el coche de los guardas me invitó a subir en él para regresar, ya que me contaron que hacía pocos días una turista fue atacada por un “chetah” y que con anterioridad otros turistas, también, tuvieron sus más y sus menos con la fauna salvaje, ya que ésta era la hora en que los depredadores inician su jornada de caza y que a causa de estos accidentes recientes, ellos cada día salían a la busca y captura de clientes despistados del Logde. 
La última foto que tomé del Seronea fue el cráneo de un búfalo cafre con el sol poniente tras unas acacias.