dilluns, 11 de novembre de 2013

Flashback 221

Marangu Hotel, regido por una alemana de mediana edad era el punto de partida para la ascensión al Kilimanjaro por la cara sur, la más utilizada y con refugios a distintas alturas, que acogen a más turistas que montañeros, pero era la que nos ofrecía la accesibilidad con las motos. El hotel nos facilitaba la contratación de guia, porteadores y equipo rudimentario (ropa, anoraks, botas…) para soportar las bajas temperaturas de la ascensión, a la vez que nos permitió instalar nuestro campamento en sus jardines entre los bungalows que utilizaban los escasos turistas que en aquella época visitaban Marangu. 
Teníamos un permiso del Ministerio de Asuntos Exteriores de Tanzania que autorizaba la ascensión en moto y, nada más instalarnos, nos pusimos a desmontar pieza a pieza las dos motos Bultaco Sherpa para limpiar y engrasar todos sus componentes, regular la carburación para un mejor rendimiento en altura y dejar las motos listas para cubrir el principal objetivo de la expedición, subir el Kilimanjaro en moto. 
Todos los miembros de la expedición con Simon Andrea Minja, el guia que comandaba el grupo de quince porteadores, equipados y cargados, nos presentamos al punto que da acceso a traspasar la barrera por donde se inicia la ascensión al Kilimanjaro, pero… ¡¡sorpresa!! el acceso nos fue denegado, ya que el guardia no reconoció el permiso del Ministerio de Asuntos Exteriores de su país, donde se especificaba que nuestra expedición viaja con dos motos y podia ascender el Kilimanjaro con ellas. Aun así el guardia no para de repetir Pikipiki (moto) NO!!! y no hubo manera de sacarle de Pikipiki NO!!! ante lo cual decidimos aplazar la ascensión. 
Despedimos a los porteadores y guia y tres de nosotros nos desplazamos a la capital Dar-es-Salaam para iniciar un peregrinaje por embajadas, oficinas, ministerios… con el propósito de no regresar a Marangu hasta obtener el permiso de ascensión con las Pikipikis o motos, pero asegurándonos de que está vez la autorización no fuese revocada por el guardia encargado de levantar la barrera, que era el importante.