dimecres, 8 d’abril del 2020

La disparé hace 12.565 días


Fotografiar por encargo a veces puede ser tan creativo y gratificante como el hecho de hacerlo para uno mismo, pues a mi entender el secreto está en la aptitud que adoptemos nosotros. 

La disparé hace 12.565 días y ella fue una de las imágenes de la campaña de publicidad, la primera en que utilizaban a una modelo, de la joyería de Ramon Oriol de Barcelona. No fue fácil convencerles, ya que temían que las joyas no tuvieran suficiente notoriedad, pero lo logramos y a partir de entonces iniciamos una larga y fructuosa colaboración. Debo decir que yo fui cliente de Ramon Oriol antes que él mío, ya que en su tienda de la calle Bori i Fontestà de Barcelona le compre el primer anillo que regalé a Teresa y durante años él fue su joyero preferido, llegando inclusive a diseñarle en exclusiva algunas que otras piezas. 

Aceptaron mi propuesta, pero yo simplifiqué al máximo la sesión fotográfica, ya que no quería ponerles nerviosos con un gran equipo de colaboradores en su primera sesión fotográfica conmigo y con modelo. 
El casting fue relativamente fácil, pues no precisábamos una súper modelo, pero si a una con un armonioso y dulce perfil. Prescindí del maquillador-peluquero en la sesión y destiné su presupuesto en la postproducción que realizó el retocador Xavier Barrionuevo. Puede que os sorprenda pero el hecho de retocar en fotografía no es una práctica que solamente este vinculada a Photoshop, aunque debo reconocer que ahora puede que estemos abusando de ella… el tiempo lo dirá. Él, Barrionuevo, maquilló a la modelo y pintó la parte de plata y oro de las joyas directamente encima del original fotográfico en B/N que posteriormente yo reproduje el original color con una cámara de placas Sinar 9x12. 

El concepto fue novedoso y busqué un tipo de iluminación muy contrastada con altas luces que destacaban las partes donde se posicionaban las Joyas, y en algunas hasta esconder totalmente la cara de la modelo. Para ello compré a un fotógrafo de la calle Valencia de Barcelona que cerraba su tienda, dos pequeños y antiguos Spots fresnel de la marca francesa Cremer de 500 y 1000W con sus especiales trípodes, que me permitían un perfecto control de la iluminación que iba recortando con retales de cinefoil con los que modelaba las luces y sombras a voluntad. Trabajé con la Nikon F2 un tele 135 f2 y film PlusX 100 Asa, amplié las copias personalmente a 30x40 cm. a fin de controlar las tonalidades del B/N y pequeñas luces del fondo, para que el retocador las pudiese iluminar con las distintas tonalidades de color que le iba indicando. El resultado final fue muy gratificante al ir construyendo cada original sobre el cuerpo de la modelo