dimecres, 7 de gener de 2015

La disparé hace 13.210 días


Mirándola ahora me parece casi imposible, pero este original fotográfico despertó interés hacía mi trabajo a varios de los responsables de agencias publicitarias del país y ahí se inició un camino, largo, fructífero y apasionante que duro años. 

La disparé hace 13.210 días y, después de tantísimos días, casí no recuerdo como la hice. De lo que estoy seguro es que estaba solo, ya que no disponía de presupuesto para formar un mini equipo de colaboradores y en aquellos años tampoco era nada inusual trabajar en solitario. Cité a la modelo en un conocido bar de Barcelona situado en la Plaza Francesc Macià y desde allí nos trasladamos a la solitaria playa de Castelldefels. 
Debía aprovechar la brisa marina para que la sábana tomara volumen sugiriendo, así, suavidad y ligereza. No había prisa, el secreto era repetir, repetir y repetir, una y cien veces la acción hasta dar con ella. De vez en cuando descansábamos, tomábamos una taza de café, ya que era un dia encapotado de invierno, y seguíamos. Al final de la mañana, con casí todo el material Plus X de 100 ASA agotado –vi que se acercaba un jinete y decidí pedirle la colaboración, que aceptó encantado- disparé las últimas tomas -con el jinete en plano- con la Nikon FTN y óptica de 50mm. hasta agotar existencias y concluí la sesión fotográfica. Agotado, pero con la sensación de haber capturado buenas imágenes, regresé a Barcelona para dejar a la modelo y me dirigí a Igualada (donde por aquell entonces tenía el estudio y laboratorio fotográfico de blanco y negro) para poder revelar el material sensible. 
De las hojas de contactos seleccioné varias imágenes que positivé en copias papel para que el cliente pudiera apreciarlas. Al efectuar las tomas en un dia nublado con la luz suave, tuve que efectuar varias reservas con manos y otros elementos que me confeccioné a medida. Empleé una buena cantidad de papel Agfa de gradación dura para aumentar el contraste de una luz plana y ajustar bien la reserva del original. 

Era joven, no me importaba arriesgarme y creía que debía luchar y defender mis imágenes, por eso entre los originales que presenté al cliente incluí la opción “mujer con jinete al fondo”. Sabia que no estaba en los bocetos, pero confié en mi intuición fotográfica y acerté. Esta máxima que apliqué la sigo en la actualidad.