dimecres, 4 de febrer de 2015

La disparé hace 10.310 días


¿Puede una imagen creada exclusivamente para servir a un producto, ponerse al servicio de otro? Sí, siempre que ésta en su elaboración albergue un número suficiente de códigos que le faciliten el acceso a culturas y corrientes estéticas desemejantes y disímiles a las propias del autor. 

La disparé hace 10.310 días y debo decir que ésta fue una de aquellas sesiones fotográficas en las que por muy bien que intentes controlarlo todo, no siempre se puede. Nos enfrentamos a un contratiempo que se solventó por contar con: un buen equipo, mejores contactos, flexibilidad, adaptación y acomodo en dosis suficientes para reconducir la situación y en pocas horas rediseñar y reprogramar las tomas fotográficas, ya que nada altera más una sesión fotográfica que deber substituir la modelo seleccionada en el último momento. 
No es muy científico, lo sé, pero creo que el incidente fue una bendición, ya que se estableció tal complicidad con la modelo substituta, que prácticamente no hubo material desechable, siendo la selección de originales, por exceso de buenos, tarea ardua y laboriosa. 
La sesión era para fotografiar joyas de oro amarillo en las que dominaba el diseño y el tamaño de las piezas. Con el objetivo de captar y atraer la atención del futurible cliente hacía las ellas (las joyas) decidimos vestir de negro, guantes incluidos, a la modelo, así lográbamos que destacarán, proporcionalmente, en el todo de la imagen. La sesión fotográfica la planteé como una secuencia de retratos. 
Siempre me ha gustado trabajar muy cerca de la modelo, ya que eso me permite de forma suave, intima y próxima trasmitirle seguridad en si misma, haciendo que se sienta: bella, hermosa, sublime, importante… predisponiéndola y motivándola a que se libere ante cámara, que me muestre sin censura su interior permitiéndome atraparlo. Si esta simbiosis ocurre, se reflejará imponentemente en las imágenes capturadas y éstas sobreviran al paso del tiempo. 

Para acentuar los tonos dorados utilicé luz continua de tungsteno, con dos spots Fresnel Cremer de 500 y 1000 wts comprados en un viejo estudio fotográfico de la calle Valencia que liquidaba stocks. Lo interesante de esta iluminación es su potencia lumínica para iluminar de cerca, la temperatura de color por debajo de los 3.200º Kelvin y su luz dorada. Estas características de iluminación me permitían añadir componente rojo al vestido y cabello negro de la modelo, a la vez que potenciaba el oro de las joyas y ajustando bien el diafragma dejaba la piel de la cara muy limpia. Las altas luces de las joyas las reforcé con pantallas blancas y enmascarando el haz de luz con cinefoil conseguía tonos negros y achocolatados, tanto en la modelo como en el fondo. Utilicé la Nikon FTN con la mítica óptica de 50 mm. F2,8 que da unos resultados óptimos en tomas cercanas y de material sensible elegí trabajar con transparencia Ektachrome 64, ya que al ser luz día de 5.500ºK con iluminación de tungsteno potenciaba los tonos dorados. 

* La imagen de este post fue creada para publicitar joyas de oro amarillo. Transcurrido un par de años desde su toma, y ya en desuso en el mercado español, fueron adquiridos sus derechos para publicitar una marca de chocolate en Suecia por varios años.