dimarts, 30 de juny de 2015

La disparé hace 9.125 días


Creo y he creído siempre que tener un guión en una sesión fotográfica es una buena opción, seguirlo si no surge nada más estimulante, atrayente, excitante… también, pero hay de aquel fotógrafo que no sabe salirse de él. 
Me gusta prepararme la sesiones, pues me da seguridad, pero nada me gusta más que dinamitar cualquier plan, y puedo asegurar que si veo una imagen voy a por ella sin importarme nada de nada. 

La disparé hace 9.125 días y ella forma parte de esas imágenes que no están en el guión, pero que suelen convertirse en autenticas protagonistas. En ocasiones, aunque no siempre, se crean vínculos extraordinarios entre la modelo y el fotógrafo, momentos mágicos en que todo parece fluir hacía la creación de una gran fotografía, momentos obviados, en infinidad de ocasiones, por el resto del equipo, ya que sólo la abstracción, por parte de ambos, de cualquier elemento externo puede dar lugar a ellos. De esos instantes fotográficos maravillosos e irrepetibles he vivido los suficientes para sentirme afortunado. 
La editorial era para el dominical de La Vanguardia Mujer y como el eje central del reportaje eran las transparencias, decidí trabajar en la sala noble de l’Edifici del Rellotge de Barcelona para establecer una conexión entre las magnificas claraboyas y cristaleras de esta sala y la línea claramente marcada y dominante en la selección de prendas y complementos a fotografiar, realizada por Maria Casanovas la editora de moda más cool por aquel entonces en la ciudad de Barcelona. 

El espacio interior de la sala noble disponía de una luz diurna cenital matizada por las muchas claraboyas, decidí no iluminar y aprovechar la luz ambiental utilizando film Ektachrome 200 y forzarlo ½ diafragma, para poder trabajar a 1/30 s. con un f-4 empleando dos ópticas un 24 mm. para planos enteros contrapicados y un 55 mm. para medios planos apantallados, trabajando con la Nikon F3 a pulso para una mejor interacción con la modelo. 
Los editoriales en aquella época permitían experimentar con las imágenes sin que los vestidos fueran el sujeto principal de la fotografía, el concepto de la colección, las transparencias, era lo que queríamos comunicar. Para conseguir volatilidad en las gasas la estilista y el maquillador me ayudaban agitando suavemente las delicadas gasas frente a la cámara. 

Imagen 360º de la sala noble Edifici Rellotge / Escola Industrial. AQUÍ