dimecres, 5 d’octubre de 2016

La disparé hace 8.395 días


Algunas campañas por el alto número de reuniones que se realizan antes de la sesiones fotográficas parecen más importantes, pero no debemos dejarnos confundir por eso, ya que todas, todas… ellas son importantes -las grandes y las menos grandes-. 

La disparé hace 8.395 días y ella a igual que todos los demás originales fotográficos fueron tomados en el barco británico Meltemi, que se alquiló para la realización de la campaña publicitaria de Burberry’s custodiada por la agencia de publicidad Bassat de Barcelona. 

Debo admitir que tengo un especial cariño a esta campaña, pues gracias a la colaboración de todo el equipo, la doctora Laura Coloma que me suministro tratamiento y los consejos de mi buen amigo Humberto Costas, navegante olímpico, superé favorablemente las tomas que debíamos realizar en alta mar, ya que mi relación con los barcos no és nada satisfactoria ergo… me mareo siempre. 

Analizado el guión fotográfico que me presentaron decidí dividir el plan de trabajo en dos partes: agrupé los originales fotográficos que realizaría con luz natural -como la imagen de este post- y los del interior del barco que simplemente apoyaría con luz artificial. 

Ya he mencionado en múltiples ocasiones que trabajar con luz natural, a pesar de lo que se crea, no es fácil, ya que los condicionantes que deberemos atender, mal nos pese, son ineludibles. No importa lo creativos que seamos, que yo sepa, nadie ha podido con el Sol, y la mejor alternativa es hacer una buena planificación de la hora y el lugar en que se realizará cada una de las tomas, sin olvidarse jamás de tener un plan B, pues tarde o temprano puedo aseguraros que los imprevistos aparecen. 

Tener los modelos a favor, para el fotógrafo, en una campaña grande e importante donde hay tanta gente opinando es primordial. Con el top model nos complementamos y entendimos desde el primer momento. Sabía reconocer a la perfección que luz le favorecía y que acting era el más apropiado para lograr un buen original con la máxima rapidez y comodidad, en algunos momentos decisivos fue un aliado y defensor de mis tesis no siempre de acuerdo, antes de la polaroid, con el director de arte. 

Trabajé con la Nikon F3, film Ektachrome 100 y un surtido de ópticas que me permitían las mejores perspectivas en cubierta. Durante las sesiones fue importante la circunnavegación de la isla buscando la mejor posición de la luz solar en las diferentes horas del día.