dimecres, 18 de desembre del 2019

La disparé hace 10.950 días


Una buena manera de soportar la presión que los clientes suelen ejercer sobre nosotros los fotógrafos –muchas veces fruto de su inseguridad- es centrarse en conocerlos a ellos y al producto que hemos de fotografiar. 

La disparé hace 10.950 días y ella formó parte de la campaña publicitaria destinada al lanzamiento de la colección nº 73 de la nueva línea de corsetería de “Warner’s. After Nine”
Mientras la directora de arte Núri Vilaseca me mostraba la documentación sobre la que se había inspirado para la campaña yo me preguntaba ¿en qué hotel de Barcelona encontraría una suite libre (dadas la fechas en que nos encontrábamos) para poder realizar en ella las sesiones fotográficas?. Debo decir que no fue fácil, pero contar con Teresa Jové en el equipo como directora de producción siempre facilitaba las cosas y mientras se concretaba el tema de la localización yo me centré en el casting, ya que la agencia de publicidad insistió mucho en la importancia de acertar con la modelo y en que las imágenes debían transmitir algo de sensualidad, mucha confortabilidad y estilo…, pero en ningun momento debían acercarse ni tan siquiera bordear un ápice de sexualidad ni erotismo. 

Una vez aprobada la modelo y la suite donde trabajaríamos encajamos agendas con la estilista Helena Oliveras, el peluquero-maquillador Ronny así con al resto del equipo de colaboradores y me centré en las aspectos más técnicos de las sesiones fotográficas. 

La inspiración de la iluminación para está campaña me la proporciono la luz natural de la suite orientada a Norte. A la luz fría que inundaba toda la escena yo crearía una luz cálida que acaricia a la protagonista y el equilibrio entre ambas luces seria el eje sobre el que se sustentaria las premisas de la campaña. Una luz fría con una temperatura de color aproximada a los 6500º Kelvin mientras, que la iluminación de la modelo debía ser cálida cercana a los 4800º Kelvin para reflejar confortabilidad. La sensualidad estaba en la propia modelo y su posición recostada en la cama leyendo una nota adjunta a un ramo de rosas. 
La suite estaba orientada a norte, pero tuve que filtrar la luz natural con gelatinas CTB de un 25% para equilibrar la temperatura de color general. La iluminación de la modelo la modulé con un pequeño fresnel de 500 wts recortando la iluminación con las palas, cinefoil y banderas negras. La mezcla de temperaturas de color, en las diapositivas, le confirieron un tono especial a la piel a la vez que potenciaba los brillos y relieves del sujetador. Una sesión muy agradable pero también muy técnica, en la que lo más importante fue visualizar previamente el resultado final.