dimarts, 27 de juliol de 2010

Flashback 51

Cuando empezaba a despuntar con mis fotografías, el estudio dedicado a la fotografía social más importante de Igualada me hizo una oferta de trabajo con unas condiciones envidiables, pero mi proyecto fotográfico de fututo no encajaba con estar en una tienda haciendo retratos y bodas. Y decidí correr el riesgo de la incertidumbre económica del free lance manteniéndome fiel a mis principios.

Esta imagen de una doble boda a las puertas de la iglesia, la robé mientras realizaba las imágenes para un libro-guía -des del campanario-, me gustó la sencillez del evento, la composición estética: el fondo de los adoquines, la alfombra tipo bandera y el fotógrafo dirigiendo la acción de la novia.

A lo largo de los años he rechazado cantidad de proposiciones para fotografiar “bodas”. Sin condiciones ni topes presupuestarios, tenía libertad total, todo eran facilidades, pero, siempre fue más fácil, para mí, superar la tentación de aceptar las escandalosas ofertas económicas que recibía, antes de no ser sincero con los novios, sencillamente, no me atraía la temática, ni me encontraba cómodo con ella.