dilluns, 28 de maig de 2012

Flashback 147

A media que avanzábamos hacía el interior las construcciones de los poblados eran eminentemente “paillotes” construidas en forma circular con un elaborado tejido de cañas, muy denso, en las paredes y un techado de paja. La forma redondeada de los habitáculos se alterna con las cuadradas cuyas paredes eran de barro y paja. La techumbre vegetal formada por una densa multicapa sobrepuesta, acostumbraba a terminar en formas cónicas más o menos puntiagudas, con remates tipo caperuza en su punto álgido, para mantener las sostenibilidad del conjunto frente al viento, normalmente van situando lazadas de cuerda de sisal y al final de la lazada colocan una calabaza convenientemente lastrada. 
Las ”paillotes” de los poblados conviven codo a codo con los huertos, graneros y plantaciones de maíz y mijo que con calculado desorden confieren a cada uno de ellos una peculiar característica de urbanismo rural. 
En Senegal comenzamos a ver entre las “paillotes” grandes árboles de maderas preciosas y de medidas descomunales como el árbol del pan denominado así por sus frutos, pero también había grandes termiteros alzándose sin respeto en cualquier lugar del poblado. En algunas etnias cuando un nido de termitas invade un habitáculo el “griot” o hechicero del poblado, captura a unas hormigas rojas muy agresivas y persistentes en sus ataques, les habla para que actuen contra las termitas y las introduce en el termitero que les molesta, y en cuestión de horas las hormigas rojas reducen a la nada la colonia de termitas hasta encontrar a la reina y con escasa bajas por su parte. Un manera muy ancestral, totalmente ecológica y muy efectiva de la que deberíamos aprender.