dilluns, 13 de maig de 2013

Flashback 195

En Kissangani, encontramos la primera banca nacional desde nuestra entrada en Zaire, debíamos cambiar moneda para no tener problemas a la salida del país. Nuestra ruta se dirigia hacia el este, hacia Bafwasende. A muy pocos kilómetros de Kissangani tuvimos que cruzar una zona inundada y luego un precario y peligroso puente hecho con cuatro húmedos troncos de árbol situados en el sentido de la marcha. El día llegaba a su fin, la visibilidad era escasa, y Julius que conducía el Land Rover decidió jugársela. La situación era tan tensa que todos ayudamos a dirigir las ruedas entre los dos troncos respectivos ya que el peligro de caída era casí inminente y, en consecuencia no tuve la oportunidad o el sentido puro del reportero de documentarlo fotográficamente. Cruzado el puente conducimos de noche por la pista de la selva durante un largo tramo con la intenció de ganar el tiempo perdido en el puente. Con la luz de la mañana aparecieron las sorpresas, rasgando la lona que cubría la carga de nuestro Land Rover nos habían robado una parte del material de nuestro equipo, pero lo realmente grave es que también nos habían sustraído la cartera, del interior de la tienda, donde estaban la documentación de los vehículos, los pasaportes y demás documentación personal de todo el equipo, jamás he llegado a entender como lo hicieron, ya que la cartera siempre formaba parte de mi almohada. 
Intuimos que habían sido sustraídos por un estudiante, ya que comenzaba el curso escolar, para hacerse con los papeles y lápices que contenia la cartera y para no ofender a los habitantes del poblado donde habíamos acampado, creamos un plan: hablar con el jefe del poblado para que nos ayudara en su recuperación; hablar de posible pérdida, jamás de robo, y ofrecer una recompensa, mientras parte del equipo estaba en esos trámites el resto se desplazó hasta la comisaria de policia más próxima, que estaba a bastantes Km., para denunciar oficialmente el robo. 
Debíamos mantener la calma y no acusar a nadie para que el ladrón, asustado, no se deshiciera de ellos en medio de la selva. Tras muchas horas de espera y después de crear lazos y complicidades con los nativos, al fin aparecieron todos los documentos, salvo lápices y cuadernos. No sabéis como nos alegramos al recuperarlos ya que la legación diplomática española mas cercana la situamos a unos 1.500 Km. y como símbolo de amistat, ofrecimos una pequeña celebración a los miembros del poblado.