dilluns, 19 de maig de 2014

Flashback 240

Nuestro paso por Egipto tubo lugar después de la derrota de su ejercito en la guerra del Sinaí contra Israel, y el país estaba algo desencajado a pesar del tiempo transcurrido. 
Entramos por Aswan y las primera imágenes que nos ofreció el país eran: de las lentas y ceremoniosas falúas que surcaban el Nilo a vela entre los pocos y viejos cruceros turísticos con nombres de faraones pintados en sus oxidados cascos; de las islas de Philae y Elefantine que con sus modestos templos y sus formaciones rocosas a ras de agua, el Nilo, nos separaba del puro y duro desierto y mirando hacía el sur, desde lo alto del hotel Cataract, el paisaje que se nos ofrecía era el que tan bien describió Agatha Christie en su libro “Muerte en el Nilo”. 

Para circular por Egipto tuvimos que matricular el Land Rover con placas en números árabes. Resuelto el trámite tomamos la ruta que va paralela al Nilo en todo su recorrido hasta El Cairo. Teníamos prisa para llegar a casa, los bolsillos vacios, el film escaso, el Land Rover pedía a gritos un descanso y el agotamiento en el equipo expedicionario hizo que renunciáramos a visitar con la atención que se merecían varios de los magníficos templos y tumbas que se iban cruzando en el camino. Visitamos los que estaba a pie de ruta, aunque no fueran los más importantes y también vimos los grafittis que algun turista del siglo pasado havia dibujado, mientras el guarda de los monumentos dormitaba, en las paredes de los mismos. 
Múltiples eran las actividades que se desarrollaban alrededor del rio. De él extraían agua para riego con tornos de Arquímedes apoyados en las orillas e inclinados 30º, llenando las acequias de los campos donde cultivaban todo tipo de verduras y hortalizas, vi como cortaban caña de azúcar y sorprendente son los columbarios de varios pisos de altura que nos acompañaron a lo largo del trayecto. No nos cruzamos con excesivos camiones, ya que el transporte se realizaba mayoritariamente por el rio, pero si que nos cruzamos con gran cantidad de carros con tiro animal con robustas ruedas que transportaban cargas para distancias cercanas. 

Después de viajar por desierto a lo largo de las últimas semana la megalópolis de El Cairo debo decir que en determinados momentos se nos presento realmente abrumadora.