dilluns, 22 de febrer de 2016

La disparé hace 7.745 días


En las muchas clases, conferencias, charlas… que he impartido a fotógrafos profesionales y estudiantes, nunca he dejado de insistir en lo importante que es hacer un buen casting, ya que la elección adecuada de los modelos junto a una buena dirección de ellos, en las sesiones, puede significar el éxito en el trabajo. 
Creo que puedo decir que he dominado esta área de la profesión y que salvo contadas ocasiones los resultados han sido plenamente satisfactorios. 

Las disparé hace 7.745 días y creo que todas ellas reflejan libertad, frescura y espontaneidad, ya que afronté el encargo aplicando el esquema “salir a la caza” uno de mis esquemas preferidos, no siempre posibles de aplicar, en mi carrera profesional. Tiene un cierto punto de riesgo, no es apto para cualquier circunstancia, deben medirse concienzudamente los pro y contras, saber cuando es oportuno echar mano de él y no utilizarlo de manera inadecuada y por supuesto jamás malgastarlo. 

El cliente me confió dos de sus colecciones, diseñadas para targets de mujeres diferentes: “woman” y “teenager”, para que se las fotografiara, y desde el primer instante fui consciente que debía aplicar técnicas de trabajo altamente diferenciadas para que todo el equipo y yo mismo no termináramos confundiendo las prioridades y objetivos entre ambas. 
Conjuntamente con Teresa, jefa de producción, y la responsable de las colecciones, también llamada Teresa, establecimos que la línea “teenager” la trabajaríamos desde el esquema “salir a la caza” y por eso tramitamos un mínimo de permisos con el Ayuntamiento de Barcelona para movernos libremente en el distrito tres; substituimos la location van por la furgoneta de la empresa; nada de catering; nada de reservar espacios concretos; nada de horarios estrictos para poder estar en tal o cual localización, pero si que luché al máximo para poder trabajar con Tania, una excelente modelo madrileña. 

Trabajar en un amplio espacio urbano sin predeterminar las localizaciones de forma estricta, es como ir con la casa a cuestas, ya que debes estar muy atento a los micro espacios urbanos que encajan con las prendas de la colección, es improvisar cada imagen, es buscar complicidades inmediatas con los transeúntes y los locales comerciales para que éstos te permitan fotografiar en su interior, pero, también, y muy importante es saber que se te va a terminar la buena luz. Me equipé con un par de pesados cinturones de baterías, de las que empleaban los cámaras de los noticieros de TV, y con un micro punto de luz solucionar posibles interiores disparando a toda abertura y obturación lenta. 
La mayoría de las fotos las solucioné con una simple pantalla o buscando sombras abiertas, trabajé a pulso con dos Nikon F3 y ópticas de 28 a 180 mm todas ellas con obertura de f. 2,8 empleando transparencias Ektachrome 100 y Tmax 100 en B/N, cuando las temperaturas de color eran una amalgama de grados Kelvin. 
El sistema de trabajo que impuse para la realización de la campaña fue plenamente satisfactorio, ya que aportó veracidad y realismo a los originales fotográficos. Y a pesar de los años transcurrido guardo de ella un magnifico recuerdo. 

Imágenes correspondientes al catálogo y campaña de Madison. Verano 1996