dijous, 23 de febrer de 2017

La disparé hace 9.155 días


Se que hay fotógrafos que les intimida el “desnudo” y si puedo afirmarlo es porqué lo he podido comprobar en los múltiples talleres que he impartido. 
En general, no saben como enfrentarse al cuerpo desnudo; no consiguen empatía para acceder a la modelo y si uno no lograr hacerlo jamás saldrá airoso, ya que el éxito radica en que la complicidad, el buen entendimiento, la confianza… fluya y se mantenga a lo largo de la sesión fotográfica entre la modelo y el fotógrafo. 

La disparé hace 9.155 días y ella fue la estrella de entre todos los originales fotográficos que cree para la mini campaña publicitaria de un joven diseñador de bisutería, un emprendedor como los llamamos hoy en día, que gracias a la colaboración del equipo de mis colaboradores habituales y a mi mismo vió como un anhelo, una ilusión, un sueño… se transformaba en realidad. 

Dado el exiguo presupuesto disponible, junto con Teresa directora ejecutiva de producción, estructuramos la sesión fotográfica para que ésta fuera posible realizarla con el material disponible en mi plató de la Gran Via de Barcelona; nos impusimos que bajo ningún concepto alquilaríamos material extra; el “make up” lo dejaríamos en manos de Jorge de la Garza, buen amigo y mejor profesional, ya que dada la importancia del maquillaje de cuerpo en la línea de la campaña, su talento era imprescindible. El otro soporte básico y crucial, la modelo, no dudé en confiarlo a Inma González una de las top de nuestro país. Una pequeña rareza en este mundo, ya que es la modelo que menos alardea de sus éxitos y diria que… incluso practica un cierto desaliño en su imagen, para no ser molestada y dedicarse de pleno a sus propios negocios. 

Plantear una campaña de bisutería con modelo, implica un buen estudio de proporciones entre el cuerpo y el producto -normalmente piezas no excesivamente grandes de tamaño- pero si optamos por un cuerpo desnudo y maquillado el análisis deberá ser aun más exhaustivo, para que ambos mantengan un ajustado equilibrio, dialoguen entre sí en completa armonía y así la mirada del lector de imágenes no se pierda. El gesto de cuerpo y manos tiene que acompañar y ser coherente a la mirada de la modelo, la bisutería debe ser visible y creíble en su posicionamiento. 
Por todos los razonamientos antes expuestos decidí emplear un fondo negro dónde pudiese fundirse parcialmente la figura a la que apliqué dos toques de luz muy puntuales con distintas temperaturas de color. Trabajé con la Hasselblad 201 F y una óptica de 110 mm f 2 con transparencia Ektachome 100 Asa. Iluminé con un strepligth Broncolor con máscaras y un pequeño spot fresnel de tungsteno, desde el mismo ángulo, y localizado en la cara.