dilluns, 5 de setembre de 2011

Flashback 109


Las masías crecían en superficie según las necesidades de sus habitantes y normalmente se construían los almacenes, cobertizos, graneros, corrales… siempre adyacentes a la base de la vivienda. La mayoría de las masías y casas de campo coincidieron en la forma en que incorporaron los retretes a la vivienda, éstos los adosaban, como un cubo, en las fachadas de la primera o segunda planta de la casa y lo más cerca posible de las habitaciones.

Eran construcciones ligeras hechas con materiales básicos: unos ladrillos, tres viguetas de hierro ancladas a la fachada, una diminuta ventana al exterior y con un desagüe cerámico o de fibrocemento que moría en un pozo muerto. En su interior un cubo de agua y recortes de periódico viejo colgados de un clavo, los más finos disponían de papel higiénico de rollo El Elefante atado con un cordel en la pared, pero el halo de precariedad absoluta lo daba la sensación de poca solidez, sobre todo en días ventosos.