dilluns, 12 de setembre de 2011

Flashback 110

De las masías y casas de campo quizás fueran las cuadras la parte de ellas que más transformación irían sufriendo, a medida que la tracción animal se sustituía por la mecánica, se fueron adaptando como garaje, almacén u otro tipo de dependencia.

Tomé esta imagen por la iconografía que rodeaba esta cuadra y el utillaje colgado en la puerta, que normalmente se acostumbraba a situar en el interior al cuidado del perro.

Existía la tradición de otorgar suerte a las herraduras de caballo que protegían la vivienda; el crucifijo en el centro de la puerta como protección contra “el mal” y detrás de la puerta en pequeñas cavidades de la pared de piedra se situaban la “pedres de llamp” que protegían de la caída del rayo. Éstas solían encontrarse semienterradas al arar los campos y la creencia popular, como eran de basalto muy duro, decía que eran la punta del rayo. En realidad son herramientas de corte o percusión utilizadas por las culturas neolíticas.