dimarts, 3 d’abril de 2012

Flashback 139

Al llegar a Akjoujt donde pudimos asearnos sacándonos de encima el sudor, el polvo del desierto y ponernos ropa limpia, decidimos tomarnos un respiro y para dejar constancia de ello nos fuimos a comer, decentemente al restaurante local, donde éramos los únicos comensales. No tuvimos problema en elegir menú, había sólo uno: ensalada de tomate, cebolla, zanahoria y pimiento contundentemente aliñada de primero, brochetas de cabra, que estaban riquísimas, de segundo, acompañado con pan de trigo y todo ello regado con una Fanta de naranja, de postres baklavas -esos pastelitos con mucha miel y frutos secos, extremadamente dulces, pero increíblemente buenos- y un té a la menta, nuestros estómagos y paladares lo agradecieron. Una vez más el acto de reciclar se manifesto en la vajilla, recuperada de una compañía naviera. 
En expediciones con rutas difíciles y duras donde debes convivir en espacios reducidos durante días un grupo de personas distintas, aunque con un objetivo común, con puntos de vista diferentes para cada situación nueva y / o complicada que se presenta y a la que hay que dar solución, suelen surgir roces y tensiones que acostumbran a enrarecer la convivencia. Momentos como los que nos tomamos en Akjoujt para disfrutar de una comida sabrosa tienden a normalizar dichas situaciones y disipan las diferencias, volviendo todo a la normalidad. 
Desde Akjoujt hasta Nouakchott ( capital de Mauritania ) tuvimos una conducción relajada ya que todo era carretera asfaltada.