dimarts, 5 de juny de 2012

BERT STERN

Necesitarás menos de 55 SEGUNDOS para tomar nota de que quizás deberías interesarte por la obra y vida de ese fotógrafo, pero precisarás de algunos más, evidentemente, para leer el post que he decidido dedicarle. 

Bert Stern, Brooklin 1929. Uno de los grandes fotógrafos autodidactas con máximo reconocimiento mundial, contemporáneo de Irving Pen y Richard Avedon entre otros. 
Su línea de trabajo creó un estilo fotográfico en el mundo de la publicidad, moda y retrato -donde inició un ascenso meteórico en 1953- fondos blancos o reverberados; modelos, actrices, actores... exquisitamente bien iluminados, con sombras potentes y gran detalle; fotografías rebosantes de seducción, sensualidad, romanticismo… donde prevalecía siempre el dominio suyo de saber en que preciso y justo momento debía disparar. 

En 1959 Polaroid le encargó un retrato de Louis Armstrong para el lanzamiento de su nueva película en B/N que fue retenido, durante varios meses, por la marca, por considerarse de excesiva calidad para la misma, ya que la gama tonal del mismo era tan perfecto que a los responsables de Polaroid les dio miedo que su producto, no cumpliera con las expectativas que se mostraban en la imagen, y pudiera decepcionar a los futuros usuarios. 

Algunas de sus fotografías son auténticos mitos iconográficos que perduran y estan grabados en nuestra mente aunque puede que no sepamos que Bert Stern es su autor. Todo Hollywood poso para él, pero los famosos desnudos de Marilyn, tomados en la suite del hotel Bel-Air de los Ángeles en una maratoniana sesión de más de 12 horas, donde se dispararon 2.571 imágenes entre champán y pastillas, diria que en algunos momentos han eclipsado toda su obra. 
Marilyn le pidió ver el material antes de que se entregará a Vogue y tachó con un rotulador naranja las que ella, fueran o no excelentes fotografías, no se sentia identificada. Vogue (1962) no se atrevió con ellas y se repitió la sesión, pero esta vez con ropa y más acorde a la línea editorial de la revista. Cuando se publicaron las fotografías de la segunda sesión, Marilyn ya estaba muerta, los negativos de la primera sesión permanecieron en cajas durante más de 20 años, hasta que en 1982 fueron publicados. 

Bert Stern es de la opinión que las fotografías son el espacio invisible entre el fotógrafo y la modelo y que en él puede pasar cualquier cosa, definiendo la fotografía como una droga. Su exceso de trabajo era tal que realizaba varias sesiones a la vez, desplazándose de un set fotográfico a otro mediante un cinta transportadora instalada en su estudio. Para resistir este ritmo recurrió a la metanfetamina y ésta adicción le llevó a la ruina profesional, personal, familiar, económica… a principios de los setenta cerro su estudio y desapareció. 
Un amigo le acogió en su casa de Mijas, España y hasta 1976 no regresó a New York empezando a trabajar de nuevo en publicidad y colaborando en diversas revistas y publicaciones. 

A sus ochenta años fue de nuevo noticia, por su más famosa serie “los desnudos de Marilyn” donde la discusión sobre de quién eran propiedad los archivos, ponía una vez más de manifiesto que los fotógrafos jamás podremos descansar y que deberemos seguir repitiendo hasta la saciedad que “las fotografías son del que las hace no del que las paga, ya que éste sólo adquiere los derechos de reproducción”, pero no hay nada más agotador, descorazonador… que las largas costosas y agotadoras discusiones entre abogados (lo se por experiencia) en consecuencia finalmente Bert aceptó firmar los originales de su serie más famosa y conocida, para que fuera puesta a la venta.