dilluns, 4 de juny de 2012

Flashback 148

El baobab es el árbol simbólico de Senegal, acostumbra a vivir en zonas pre desérticas con densidad muy baja de vegetación y subsistiendo con muy poca agua. Tiene una forma como si las raíces estuvieran al aire y acostumbra a ser hogar de aves de presa, ya que es una perfecta atalaya en una superficie llana donde acostumbran a crecer. 
Su madera no tiene ningún uso como tal, puesto que es leñosa y arde mal, la cultura popular dice “nadie hará nunca una puerta con un baobab”, con lo cual su utilidad se centra en las hojas y sus frutos de forma lacrimosa que consumen como verduras y por sus propiedades medicinales que al igual que de su corteza extraen elementos con principios activos para remedios locales, yo diria que es un árbol farmacia. Este árbol casi siempre solitario muy alejado de formar bosques no dejó de sorprenderme durante el trayecto por territorio senegalés. 
En un poblado de la Casamance como muestra de agradecimiento por un favor atendiendo al hijo de un hombre éste nos regaló una cáscara de cacahuete con unos polvos blanquecinos procedentes del baobab, asegurándonos que quedaríamos protegidos de las picaduras de serpientes si los tomábamos con leche de cabra. La guardamos y regresó, olvidada en el fondo de alguna caja, con nosotros a Igualada. 
Un colaborador, económicamente hablando, de la expedición nos encargo que le trajéramos un amuleto para aumentar su potencia y apetito sexual, y cuando nos reclamó el encargo decidimos entregarle la muestra del cacahuete, advirtiéndole que debía tomarlo con leche de cabra como nos había indicado el nativo Pheul. 
Pasados algunos días nos comentó que le había funcionado de maravilla y si disponíamos de más amuletos.