dilluns, 11 de juny de 2012

Flashback 149

A medida que nos adentrábamos en Senegal los poblados eran pequeños núcleos con extensas vallas de cañizo, muy bien trenzadas, que protegían la propiedad de algunas viviendas. 
Utilizando el espacio entre las “paillotes” y los graneros a modo de patio comunal para los miembros de la familia allí, cocinaban, trabajaban y desarrollaban sus labores domésticas. 
En cualquier lugar al lado de la ruta los nativos ofrecían una parca muestra de los productos que cultivaban. presentándolos directamente en el suelo, sobre el tronco de un árbol cortado, en una cesta artesanal construida con láminas de madera y ramas curvadas, unidas todo ello con corteza tierna a modo de atadura y los más sofisticados sobre una tela de rafia. Extienden sus productos en montones de varias docenas: tomates, cebollas, pimientos… y las “biacaton” que son unas mini calabazas que las cuecen enteras, estos eran básicamente los productos que encontrábamos, todos frescos y de temporada recién recolectados de los pequeños huertos que había en los poblados, economia de proximidad la denominaríamos ahora. 
Para vender sus excedentes se desplazan hasta las poblaciones más próximas donde hay major afluencia de público en los mercados y donde normalmente acuden los pocos” tubabs “ que circulan, que es como llaman a los blancos en lengua wolof.