dilluns, 18 de juny de 2012

Flashback 150

En el África sud sahariana la climatologia se divide en la estación seca y la de lluvia. Cuando te toca circular en la estación lluviosa todo es incierto: las rutas, los horarios… el barro y una humedad penetrante confiere un olor muy particular a las zonas con abundante vegetación. Sigo viendo (un clásico en África) a los pequeños grupos de mujeres que se desplazan por el margen de la carretera cargadas con grandes cubos de zinc sobre la cabeza con la ropa de la colada o con la clásica palangana esmaltada, hatillos de leña… soportando sus cabezas y cervicales cargas de peso y volumen muy considerable, y mayormente con sus bebes a la espalda. Nunca o casí nunca vi a un hombre cargado, siempre eran las mujeres las que lo hacían lloviendo o bajo un ardiente sol. 

En el trópico tienen una forma especial de afrontar las lluvia –cuando llueve lo hace de verdad, cayendo mucha agua, nada de chirimiri- si te pilla a cubierto o en algun tipo de refugio con techado de paja –que puedes encontrar en determinados puntos de la ruta a modo de parada de autobús o taxi brousse - esperas a que pase la tormenta o te aguantas bajo ella, ya que normalmente después de los cumulunimbus sale un radiante sol que te seca la ropa, mas el barro que cubre las pistas y caminos por los que suele circular el agua caída de forma abundante hasta que el suelo es capaz de absorberla, puede ser una pesadilla para la conducción. Circular en moto en estas condiciones pone a prueba al piloto, ya que éste debe buscar la zona de la pista más favorable para la conducción, y esperar a que el sol y el viento seque su ropa y lo libere de la sensación de frio que la humedad junto con el aire provocado por la conducción le provocan.