dilluns, 13 d’agost de 2012

Flashback 158

Mali es un país eminentemente musulmán con fuertes raíces animistas donde el catolicismo ha ido tomando posiciones en determinadas zonas. Al elaborar nuestra ruta de la expedición contactamos con algunos religiosos misioneros que ejercían su labor pastoral en distintos países por los que debíamos pasar. En Sikasso teníamos un contacto con un religioso de Navarra que llevaba años en el país y decidimos visitarlo, en una charla informal nos contó la dificultades para introducir la religión católica apostólica y romana, en un país donde el protestantismo estaba tomando auge. 
Willian Harris, formado en Londres, era un pastor ghanés que fundó la Iglesia de los Doce Apóstoles, adaptando e introduciendo los ritos africanos en la religión, donde la música, el baile y el canto son tan importantes en las religión protestante, haciendo que los africanos la sientan más próxima a sus creencias, extendiéndola así por todos los países del África occidental, pero siendo esto cierto el animismo ancestral de su cultura sigue muy arraigado y vigente. 
En numerosos poblados podia ver el símbolo de la cruz en las escuelas, paillottes, cementerios… pero solo en contadas ocasiones podías identificar a que Iglesia pertenecía. La sociedad africana no había perdido la confianza en la brujería, el animismo, el hechicero, siendo éste persona muy respetada incluso temida por sus conjuros y rituales de magia blanca o negra en los poblados. No era nada extraño encontrar restos de sangre y plumas de gallina, incrustadas en el barro de la pared, presidiendo la entrada de alguna casa, y en los mercados se venden todo tipo de: cabezas de pájaro, huesos molidos, cuernos, patas, pieles de animales, manos de mono… diversas y variadas plantas y raíces, con las que se preparan gri-gris, amuletos protectores y pócimas milagrosas para todo tipo de dolencias y conjuros.