dilluns, 12 de novembre de 2012

Flashback 171

En Dahomey, actualmente República de Benín, habíamos previsto unos días de descanso para recuperarnos de las jornadas de conducción por África, ya que éstas iban dejando huella en nosotros. Conocimos a la familia Abella que residía en Cotonou y al Ministro de Industria de Dahomey unos meses antes de la expedición, y decidimos alojarnos en un buen hotel para dedicarnos unos días a las relaciones públicas y a recuperarnos. El expedicionario Santi Godó incluso se atrevió a requerir los servicios de un barbero local, que en plana calle y con una Gillette (sin ningun soporte o protección) le rasuro la barba dejándolo como un figurín. 

En un post anterior ya hice referencia a los compromisos establecidos, por parte de la expedición, con ciertas empresas para que les realizara sesiones fotográficas con sus productos a cambio de su patrocinio. Entre los productos pendientes de fotografiar había unos bañadores masculinos, y hablando sobre el tema con los hijos del ministro ésos se ofrecieron como modelos para ayudarme. Decidí hacer las tomas en el mejor hotel de Cotonou donde disponía de unas excelentes instalaciones, todo iba según lo previsto, hasta que inmerso en mi trabajo ( retrocediendo para ajustar el encuadre) no me percaté de un enorme cactus sobre el que me caí. Mi espalda, brazos y piernas quedaron completamente cubiertos de infinitas púas de cactus casí invisibles, las cuales me fueron sacando, las más visibles, con unas pinzas la esposa e hija de la familia Abella, para las otras me aplicaron una loción de aceite de coco que ayudaba a que fueran expulsadas, creo que nunca tuve tan tersas mis carnes y mi cuerpo tan dolorido en general.