dilluns, 18 de febrer de 2013

Flashback 185

Por las pistas de roja tierra circulamos con una cierta celeridad hasta Bangui la capital, paramos lo imprescindible –para repostar combustible de las motos y a la vez efectuar el cambio de piloto, ya que cada conductor lo hacía justo lo que duraba el depósito de combustible- A pesar del distinto tiempo de progresión de las motos y el Land Rover procurábamos avanzar a la vez y no dejar demasiada distancia entre ambos. Con el Land Rover avanzábamos más lentamente y muchas de las fotos que tomé fueron hechas desde de la ventanilla y con el vehículo en marcha, previendo el encuadre y visualizando con anterioridad las instantáneas que el recorrido me ofrecía: mujeres con pesadas cargas sujetas por una cinta de cuero apoyada en su cabeza que ni se inmutaban a nuestro paso, mujeres u hombres que se detenían al borde de la pista impresionados y sorprendidos por el aspecto de nuestro Land Rover… pero uno de los que más me llamo la atenció fue el transporte de una ternera despiezada en un simple carrito de mano tirado por una mobilette que no podia con su alma, a la que un chico empujaba con esfuerzo pero sin perder la sonrisa de su rostro –ya que el cargamento significaba carne fresca para su poblado, y los kilómetros que restan para llegar a él no importaban-. 
El contacto con la realidad (la visión del transporte cárnico) hizo que desestimáramos durante un tiempo comerla, aunque estuviera bien cocida…”ojos que no ven corazón que no siente”.