dilluns, 25 de febrer de 2013

Flashback 186

En una de las paradas para repostar la motos lo hicimos en una aldea como tantas otras, pero al bajar del Land Rover y andar un poco para desentumecer las piernas, en una especie de plaza descubrí varios “tam tams” de diferentes confecciones y medidas agrupados / amontonados cerca de una paillote. Era habitual que cuando parábamos en algún poblado sus habitantes acudieran a nosotros en tropel y aprovechamos la circunstancia para ver si podíamos adquirir / intercambiar algunos de los “tam tams”, nos informaron que la decisión debía tomarla la matriarca del poblado. Las negociaciones no fueron fáciles y se alargaron durante horas, pero finalmente cerramos el trato -para dos de ellos, el más grande se quedó en el poblado- por una buena cantidad de retratos Polaroid B/N, corbatas para todos y ciento sesenta francos CFA para la matriarca. Cerrado el trato y antes de cargar los dos “tam tams” al Land Rover, estos debían sonar por última vez para el poblado y a modo de despedida, las mujeres bailaron hasta el anochecer al son de la percusión que sincopáticamente los hombres les arrancaban. 
Nos sorprendió que en las decisiones importantes y en la celebración, fuesen las mujeres las que llevasen el peso, con los que se nos confirmó que en muchas sociedades africanos las matriarcas, al menos por aquella época y o en según que temas, dominaban.