dilluns, 14 d’abril de 2014

Flashback 236

Estuvimos cerca de un mes en Abdis Abeba esperando visado de tránsito para Sudán y cuando éste llegó partimos de inmediato, ya que estábamos cansados y tras cubrir el objetivo principal de la expedición, la ascensión en moto al Kilimanjaro, deseábamos llegar a casa lo antes posible. 
Abandonamos la ciudad y observamos que la cotidianidad de los etíopes, a pesar del golpe de estado, situación de hambruna en algunas regiones y lo convulso de la situación política, no parecía haber cambiado mucho. Seguían secando café, hilando y tejiendo algodón, los mercados se llenaban, los pollinos transportaban pesadas cargas… y toda actividad acaecía entre cercados de madera de eucalipto y tejados de zinc. 
Tomamos la ruta que iba hacia el nord oeste de Etiopia, dirección al Nilo Azul y el lago Tana, siendo ésta muy transitada por viajeros que, a pie y cargados, la recorrían paralelos a nosotros. El deseo de avanzar cuantos más quilómetros mejor al dia, no era buena compañera de viaje para la toma de imágenes, las cuales debía capturar desde el mismo Land Rover, el material sensible, foto-cinematográfico, empezaba a escasear, no tenía posibilidad de reponerlo y debí imponerme un plan de ajuste para que éste me alcanzara hasta el final. 
Antes de salir de Etiopia, al pasar un pequeño puente con una barrera de cañas, tuvimos un encuentro no muy agradable con una patrulla de soldados que arma en mano y sin dejar de apuntarnos, registraron nuestro vehículo en busca de armas. 
Circulando por rutas escarpadas y viaductos peligrosos que se movían a nuestro paso, llegamos a la frontera de Metema, que linda con el parque nacional sudanés de Dinder, y dejando Etiopia iniciamos ruta hacía Karthoum.