dilluns, 7 d’abril de 2014

Flashback 235

Después de la ascensión al Kilimanjaro la expedición tenia un solo objetivo -llegar lo antes posible a casa-, por eso programamos jornadas diarias de 400 / 500 kilómetros, ya que el resto de tiempo sabíamos que deberíamos dedicarlo a la obtención de permisos y visados. Había transcurrido un mes más o menos de nuestra ascensión en moto al Kilimanjaro (Tanzania) cuando llegamos a la capital de Etiopia. 
De Abdis Abeba me sorprendió el aspecto cosmopolita del centro y la convivencia con un entorno semi rural. El derrocamiento del emperador Hailé Selassie por una junta militar, había sucedido una semana antes de nuestra llegada y la ciudad, de entrada, presentaba un aspecto “aparentemente estable” pero, mientras permanecíamos a la espera de los visados para entrar en Sudán; una nueva junta militar derrocó a la anterior y en esta ocasión la ciudad, con toque de queda, ya se parecía a todo menos a “algo estable”. Los tanques ocupaban el palacio presidencial y la divisiones de Harrar que custodiaban la frontera somalí se habían desplazado hasta la ciudad. 

El embajador español -íntimo de Franco- abandonó el país inmediatamente quedando la embajada española a cargo del primer secretario. Éste nos ofreció residir en la embajada para mayor seguridad y evidentemente aceptamos encantados. La convulsa situación convocó a la prensa internacional, el hotel Hilton bullia de periodista que sin salir de recepción pretendían cubrir sus crónicas preguntado a todo aquel que llevara algunos días en Abdis Abeba. Allí conocí a Vicente Romero, Luis Carandell y el equipo de TVE de Miguel de la Quadra Salcedo a los que me uní en la labor informativa, pisando la calle y recorriendo la ciudad, hasta que obtuvimos nuestros visados y partimos hacia Sudán.