dilluns, 17 de maig de 2010

Flashback 41

Los mercados siempre han sido objeto de atracción fotográfica sobre todo los de los países exóticos por el colorido, la estética y la cantidad de productos y personajes que se pueden fotografiar.
La tradición del mercado se pierde en la historia, se otorgaba por decreto real a las villas, pueblos y ciudades de importancia que tenían días señalados para celebrarlo.
Al mercado no sólo se acude para la compra-venta, sino que constituye un enclave para la relación humana de la comarca, casi siempre ubicado frente al Ayuntamiento o la Iglesia principal y al aire libre.
Se han modernizado y los sistemas de pesaje son diferentes pero su esencia de cajas apiladas, toldos, mercancías ofertadas a viva voz con precios interesantes, gentío y murmullo ambiental elevado en una atmósfera llena de olores siguen vigentes, a pesar de las grandes superficies, asépticas, a las que puedes acudir cualquier día y a cualquier hora.