dilluns, 6 de febrer de 2012

Flashback 131

La brújula indica una dirección, y se suele comprobar a menudo, pero la atracción de seguir las trazadas dejadas por viajeros anteriores era muy fuerte, y lo cierto es que éstas siempre llevan a un u otro emplazamiento, encontrarse con un asentamiento de nómadas ( por ejemplo ) no muy distante de la ruta correcta merecía rectificar para situarnos de nuevo en la buena dirección. 

Conducir una moto por las dunas es una sensación incomparable sobretodo cuando éstas son altas y están fijas, ya que proporcionan el agarre imprescindible a las ruedas. No era tan divertido para el conductor del Land Rover equipado con una gran plataforma sobre el techo sobrecargada de: combustible, recambios mecánicos y enseres propios de la expedición, debiendo buscar constantemente pasos por donde sortear las dunas e intentar no encallar para evitar “tirar de pala” que no es otra cosa que descargar el vehículo, despejar de arena los ejes hasta que las ruedas tengan agarre para salir. 

Cuando tienes un exceso de luz, sombras densas y contrastadas, arena que intenta y a veces lograba filtrarse por todas partes no era nada fácil el trabajo, fotográficamente hablando, y más aun si utilizas diapositiva -no olvidéis que entonces nadie podia imaginarse que en años la fotografía sería digital y el Photoshop una herramienta elemental-. Para preservar de las altas temperaturas la gran cantidad de carretes fotográficos y película de 16mm. para la filmación que llevaba, se instaló una pequeña nevera en el Land Rover, en la que también se guardaban: sueros, medicinas delicadas y el material ya expuesto justo antes de ser enviado a su destino, Igualada. No siempre era posible encontrar una oficina fiable de correos o tener la suerte de poder contactar con la embajada o delegación diplomática española para que ellos via valija diplomática lo enviarán a Madrid. El material virgen estaba muy bien protegido, a todos los niveles, en un especial compartimento ubicado en las entrañas del vehículo a prueba de sorpresas, y yo lo iba liberando de su escondite según lo precisara.