dilluns, 20 de febrer de 2012

Flashback 133

El ex Sahara español sólo tenía tres pistas transitables con algún que otro tramo de asfalto: la que iba del Aaiun hasta Villa Cisneros y moría en Nouadhibou siguiendo la costa; la que se introducía en pleno desierto hasta Tindouf en Argelia y la que te llevaba al desierto de Mauritania por Bir-Moghrein donde se dividia al Norte hasta Tindouf y al sur hasta Nouakchot, la capital de Mauritania. 

En Aaiun repusimos provisiones y en el supermercado de la Legión compramos unos sandalias, muy baratas, y como pudimos comprobar también de calidad ya que las calzamos durante toda la expedición. La única fuente de riqueza, a parte de la pesca, era la explotación minera a cielo abierto de Bu Craa de donde se extraían millones de toneladas de fosfatos. Aunque la situación político-territorial pendía de un hilo, decidimos visitarla y documentarla. Debo decir que fuimos bien recibidos y nos mostraron con todo detalle las instalaciones y la extracción de fosfatos que realizaba linealmente a ras de suelo una enorme excavadora rotativa de: 25 metros de altura, 50 metros de largo y que a 15 metros de altura sostenia una cinta transportadora de fosfatos de 150 metros de largo, un monstruo de máquina que se deslizaba a un Km. por hora en pleno desierto arañando el suelo de fosfato puro, extrayéndolo, de día y de noche. Los fosfatos eran semi procesados, y se mandaban directamente al puerto del Aaiun mediante una línea de transporte exclusiva. 

Las imágenes eran una pasada, fue una lástima que me asignaran un segurata que no me quitaba ojo de encima para que no pudiera tomar ni una sola foto, y debía conocer a Joan Colom porque no colaba el truco de trabajar con angular y mirar a otro sitio -las cámaras en la bolsa y nada en las manos- en estas condiciones no hay truco que valga. Sólo pude tomar unas fotos generales cuando nos estábamos alejando dirección a Guelta Zemmur por una pista desolada y sin ninguna posibilidad fotográfica, hasta que después de 150 km sin ver nada ni nadie, nos encontramos con una furgoneta Volkwagen que, según dedujimos, un grupo de alemanes había abandonado después de que ésta los dejada tirados. Los transeúntes y habitantes del desierto son verdaderos artista en el arte de reciclar ( lo descubrieron mucho antes que nosotros ) tan sólo le habían perdonado su chasis y todas las piezas que pudieran reutilizarse ejercían una nueva e insospechada función en quien sabe donde. Decidimos parodiar aquel navegante que busca su destino en el horizonte… un poco de humor para romper la monotonía de algunas de las etapas de la expedición.