dilluns, 16 de juliol de 2012

Flashback 154

Desde hacía muchos kilómetros rodábamos con un cierto paralelismo y cruces serpenteantes con la vía del tren que iba hacía Bamako la capital de Mali. El transporte ferroviario es importante en Mali, ya que une Bamako con la costa atlántica, la imagen que ofrecía el tren era realmente sorprendente: un tren caóticamente cargado de mercancías con un montón de gente -que nos saluda al paso- encima de cajas, troncos, paquetes… con todo tipo de productos. Lo que no logré averiguar, si los viajeros eran los propietarios de las mercancías transportadas por el tren o simplemente era viajeros que -con o sin billete- aprovechaban el trayecto. Era difícil encontrar algun propietario de automóvil particular y para los desplazamientos lo más habitual era usar los taxis colectivos -Peugeot 404 familiar- donde un cartel anuncia que su capacidad es de “máximo 9 personas”, evidentemente, nadie mencionaba el voluminoso equipaje del techo entre el que suelen estar, muy a menudo, alguna que otra cabra. 
Como en muchos otros lugares los niños africanos, quizás por necesidad al igual que en otra época en nuestro país, se construían sus propios juguetes manufacturándolos con ramas, en una población donde nos detuvimos para revisar la mecánica del Land Rover, pude fotografiar un 4x4 Pick up,un juguete, al que no les faltaba detalle. 

Una imagen muy usual, a lo largo de la ruta, es la de los esqueletos de coches y camiones abandonados o saqueados en las zonas más desérticas, aunque esto no quiere decir que no existan cerca de la capita, pero… al menos no eran visibles. A medida que nos acercábamos a los núcleos urbanos más importantes, las carreteras, mejoraban sensiblemente y el tráfico aumentaba considerablemente. África no era diferente a la tendencia mundial de concentrar las persona en las grandes ciudades, experimentando, como no, un incipiente pero continuo abandono de las zonas rurales.