dilluns, 17 de febrer de 2014

Flashback 233

En tiempos en que Etiopia se conocía como Abisinia y su emperador era el legendario Preste Juan, éste mantenía estrechas relaciones con el rey Alfonso V de Aragón que le enviaba artesanos y maestros de obra catalanes para realizar las construcciones de sus edificios, pero lo que realmente nos maravilló a nosotros fueron los monumentales termiteros que encontramos a lo largo de la ruta de las caravanas de camellos, que con paso cansino y atados los unos a los otros transportaban exiguas cargas de un extremo a otro del país, donde también pudimos ver una gran profusión de paraguas de todo tipo, confección, volumen y colores con que las personas que hacían nuestra ruta a pie se protegían del implacable sol. 
Algunos de los transeúntes llevaban pequeñas cargas en las manos o atadas a la espalda como una mochila que sujetaban con cortezas verdes y cubrían con un pequeño manto de tela blanca con unas bandas de color indicativas de su origen tribal. La ruta estaba llena de curiosidades, desde una mujer fumando un especie de pipa de agua mientras andaba y que no parecía alterar en nada su ritmo, o los múltiples y variados objetos con que transportaban agua: la clásica calabaza, contenedores hechos a base de vegetales impermeabilizados, botellas de cristal forradas con piel… las cuales tuvimos la oportunidad de intercambiar por tarros de mermelada y cuyo destino era el Museu de la Piel de Igualada.