divendres, 14 de febrer de 2014

La disparé hace 5.938 días


He fotografiado creo que cinco bodas en mi vida, y por aquel entonces (1975 / 1980) ya hacía fotografías pre boda; exigia un fotógrafo más, al uso, para que cubriera la parte convencional del evento y la pareja recibía mis originales en soportes nada habituales usados en aquellos años. Tenia mucha demanda, pero no me apetecía nada especializarme en –fotógrafo de bodas- y a pesar de los escandalosos honorarios que me ofrecían, opté por cerrar esa puerta. 
Aunque dejé de fotografiar “bodas” no hice lo mismo con una de las partes más importantes en este acontecimiento social, como es el “vestido de la novia” que los he fotografiado para revistas de moda, revistas especializadas en novias, campañas publicitarias, colecciones de autores, catálogos generales de empresa… 

Hasta la incorporación en nuestro equipo básico del Photoshop estas sesiones eran agotadoras en plató o localizaciones exteriores / interiores, los continuos mareos y habituales desplomes de las modelos retrasaban el ritmo de trabajo por las largas poses necesarias para arreglar perfectamente el vestido. Con Photoshop desaparecieron y las sesiones se liberaron algo, pero con la llegada de esta magnífica herramienta (muchas veces muy mal utilizada, por excederse en su uso) el agotamiento se trasladó a la mesa de los ordenadores, ya que en ella debían subsanarse errores ajenos al fotógrafo. 

La disparé hace 5.938 días, justo al finalizar la sesión fotográfica para la revista NOVIAS ESPAÑA estricta respecto al % de visibilidad que debía tener el vestido fotografiado, pero que en contraprestación permitía ciertas libertades en el concepto. Para este encargo decidí que el BLANCO Y NEGRO fuera el eje de la misma y para reforzar al máximo esta premisa fundamenté la construcción de la toma en jugar con el color de la piel de las modelos, Raquel blanca / Katya negra, situándolas en un plató de luz natural con el fondo sinfín pintado en blanco, para que la fuerza de las imágenes fuera el contraste de su piel siempre envueltas por una gama de blancos que me daban los vestidos y en la imagen que publico, las enaguas de tul. Segui trabajando con la misma iluminación, del set de luz natural apoyada con un proyector Fresnel HMI de 6 Kw rebotado en una pared, que había utilizado en la sesión recién terminada; monté a mi Nikon F3 el objetivo 50mm. que me permetia interactuar mejor con Raquel y Katya, continué con la misma película TMax 100 asa, la que disponía y aproveché la luz natural hasta el último momento. 

En las charlas o talleres que imparto aconsejo, siempre que se pueda, se tomen imágenes al finalizar las sesiones, ya que todos, modelo y fotógrafo, más relajados si cabe, liberados de códigos marcados por el cliente, desinhibidos… la comunión entre ambos suele dar imágenes altamente interesantes y creativas.