dilluns, 18 de juliol de 2011

Flashback 102

Mi padre tenía mucha amistad con un zapatero remendón apodado “el madriles” que también reparaba las antiguas pelotas de futbol de cuero con cámara de aire, cuyo establecimiento estaba situado en un semisótano de la calle Òdena. De pequeño yo le llevaba los zapatos de la familia para poner: medias suelas, arreglar tacones, coser… lo habitual en muchas casas.

La amistad de mi padre con “el madriles” venía del fútbol, en mi familia todos eran futbolistas, ex futbolistas, entrenadores… quizá por eso yo me dediqué a los deportes de montaña, escalada y espeleología.

Siempre me había llamado la atención el cierto desorden de los zapatos viejos que se amontonaban por doquier con el nombre del usuario aplicado con tiza en la suela, el olor a cuero, cola de impacto y disolvente del obrador, así como el pie de hierro donde se remendaban los zapatos, el martillo, las afiladas cuchillas y el torno con muchos cepillos para abrillantar y pulir.

Cuando tuve cámara fotográfica me propuse hacerle una fotos, pero “el madriles” se había retirado y traspasado el negocio, así que tomé algunas fotografías al nuevo remendón.