dilluns, 4 de juliol de 2011

Flashback 100

Los pequeños municipios o propietarios rurales vieron en los cotos de caza una formula de rentabilizar los terrenos. Cada vez más la población de las ciudades tendía a salir al campo para dejar atrás los inconvenientes de la urbe, muchos de ellos, aficionados cinegéticos, se asociaban a los cotos para tener un espacio y unos días donde poder cazar y expulsar adrenalina con un disparo, a la par que caminaban horas y horas con sus perros buscando la perdiz o un conejo escurridizo. La caza libre se acababa, no por ello dejaban todavía de existir los furtivos que al amparo de la noche con las luces del vehículo jugaban con ventaja.

Normalmente los gestores de los cotos ponían a disposición del cazador, un pequeño refugio donde guarecerse en caso de lluvia o simplemente tomar un bocado, las paredes de estos refugios podían ser un buen lugar donde indicar la situación del territorio.