dimecres, 29 de juny de 2011

Chema Conesa responde a Josep Bou

El fotógrafo CHEMA CONESA me recibió un domingo por la tarde/noche que llovía copiosamente en el Circulo de Bellas Artes de Madrid, algunos problemas acústicos nos animaron a trasladarnos a un despacho cercano donde respondió al cuestionario que he preparado para el proyecto FOTÓGRAFOS INVITADOS basándome y tomando como inspiración el “Proust”. Una vez finalizada la grabación de la entrevista, seguimos hasta bien entrada la noche con una agradable e interesante conversación.


Este proyecto en su primera fase lo he planteado para ser visionado en la red pero con el objetivo que al cierre del mismo pueda tomar forma de libro.


Chema Conesa


Chema Conesa responde a Josep Bou

*Cada cuestionario se publica en el idioma que se haya expresado el invitado


¿Qué supone para ti ser fotógrafo?

Para mi ser fotógrafo supone una forma de vida. Al final es tener la posibilidad de disponer de un lenguaje posiblemente más simple que las palabras, peo con longitudes de onda muy diferentes que a mi me llenan perfectamente. Para mi ser fotógrafo supone comunicar y disfrutar de sensaciones que parten de otros, y por medio de la vista, producen sensaciones en otros, y esto me parece que es tremendamente reconfortante.

¿Qué crees aportar a la fotografía?

Básicamente creo que aporto a la fotografía mi trabajo como fotógrafo documental, en el sentido de que he trabajado siempre para medios de comunicación, y creo que siempre me he plateado como podría hacer mejor las cosas, ateniéndome siempre a los principios del documentalismo puro y duro en prensa, sobre todo en la prensa diaria, opinando a través de los ojos pero sin manipular nada más allá del encuadre al presenciar lo que sucede delante de uno mismo. Hago esta distinción entre la fotografía de prensa diaria y en lo que se ha convertido la fotografía en la prensa dominical ahora, donde los contenidos semanales llevan en su genes la necesidad de entretener y por tanto ahí llega a ser admitido todo o casi todo. Ya no se trata tanto de opinar sino de divertir y con motivo de esa búsqueda de diversión, todo o casi todo empieza a estar permitido.

¿Qué es para ti encuadrar?

Encuadrar es definir, es tomar la parte de la realidad con la que te sientes más de acuerdo o con la que sientes algo especial que a veces ni tan siquiera se puede explicar, pero que piensas que es por ahí, que es eso lo que quieres mostrar.

Encuadrar es decidir, es tomar una decisión y tomar el riesgo, el riesgo de equivocarte obviamente, pero es definitiva es el riesgo diario para un fotógrafo.

¿Qué despierta tu creatividad o inspiración en la construcción de nuevos proyectos?

Yo creo básicamente que la poca o mucha creatividad que pueda tener es una cuestión de sentirme a gusto conmigo mismo y de establecer una conexión entre lo que pienso y los que siento y si eso pasa por una fotografía el resultado puede ser muy interesante, al menos para mi.

¿Cuál es el rasgo principal de tu obra fotográfica?

Yo tengo un poco de reparo en llamarlo obra, así en general, porque los que hemos trabajado siempre solucionando un encargo, tenemos cierto reparo en considerar que eso es obra nuestra, aunque una parte si es una decisión que puede entrar en eso que se llama obra, pero… lo que más puedo valorar yo es la capacidad de ser libre para decidir un momento determinado. En mi trabajo que durante muchos años se ha basado sobre todo en la fotografía de retrato para periódicos y soportes dominicales, me he sentido libre a la hora de decidir que sentía yo de ese personaje, como lo veía, como lo iluminaría y que es lo que quiero contar de ese personaje… por lo tanto me sentía libre de opinar. Ahora tengo que decir que no tanto, por la deriva en la que ha entrado la fotografía de prensa. Esta libertad de opinar fotográficamente en la prensa prácticamente se está perdiendo de una forma tremendamente rápida por esa disfunción que hay entre el derecho a la propia imagen y el derecho a la comunicación. Al final hay una confusión tremenda en ese terreno y son dos derechos que están continuamente rozándose y compitiendo entre ellos y en muchos casos ni tan siquiera los profesionales tenemos muy claro cual precede a cual.

Eso podría ser muy largo ya que es un tema casi para una tesis… al final, si una persona vive de su propia imagen como es el caso de los actores y de aquellos que incorporan su imagen a la vida profesional, puedes entender que necesiten verse guapos, guapas, adorables, apetecibles… y eso conlleva, cada día más, la ausencia de opinión. En definitiva eso es lo que he visto en mi oficio, que el fotógrafo periodista, esta siendo reemplazado por el fotógrafo de belleza y moda, y no solamente para que saque más guapos a los personajes sino que los propios personajes exigen que sea así.

Yo he retratado gente famosa a la que ahora no te puedes acercar, porque están dentro de unas campañas publicitarias que controlan tremendamente su imagen en las publicaciones, conllevando exigencias brutales con respecto a todo: desde quien hace la foto; como se da la foto; en que periódico; a que tamaño se publica; con que titular; quien es el retocador que retocará su piel… en fin estos amplios componentes han hecho que la industria del periodismo a nivel de opinar con la imagen de un retrato, hace que los fotógrafos que consideramos que el documento periodístico tiene un valor, estamos de alguna manera, fuera de juego y eso lo tenemos que aceptar como un hecho. Como es mi oficio y trabajo yo me acuso de navegar en los dos campos ya que a veces hago fotos a favor de ese modelo porque me exigen una serie de cosas y a la vez mi periódico, el medio que me pide esa foto, también me las exige para contentar a quien de alguna forma presta su imagen, para ayudar al periódico a vender más. Estamos en una sociedad de consumo donde los personajes famosos venden y esto conlleva que muchos periódicos hayan perdido independencia, criterio, objetividad y ganas de contar una única historia.

¿Qué fotógrafo / fotógrafa te ha influido más a lo largo de tu trayectoria?

Yo creo que los clásicos del reportaje. Yo me acerque a la fotografía en la época dorada de Cartier Bresson, era la época de contar el mundo a través de la fotografía, entonces casi todos los fotógrafos franceses de aquella época como núcleo de Magnum, pero realmente en Magnum hay americanos y todo tipo de nacionalidades. Pero yo citaría dos como dos vertientes que me han interesado: Cartier Bresson a nivel de reportaje, del momento decisivo de apretar el obturador, y por igual Richard Avedon e Irving Penn son los clásicos que construyen la imagen a base de líneas, volúmenes, luz… y ésta parte estética siempre me ha interesado. Yo creo que es la parte estética de una forma clara o más o menos directa, la que he intentado incluir en mis imágenes, sabiendo siempre que en el trabajo de periodista, de fotógrafo de prensa, las reglas del juego no las impones tu, te las impone la circunstancia del cómo, el cuándo, el dónde te citan para hacer la fotografía. Tu pones la técnica, tu ojo, la opinión cuando puedes… pero en definitiva estos resuelven un problema de la mejor manera posible. Ese es el oficio del fotógrafo de prensa.

¿Cuál es tu fotografía pendiente?

Yo creo que todas, si sigo vivo es porque me queda hacer casi todo. Lo que me maravilla de la vida, como fotógrafo, es precisamente que la próxima fotografía va a ser la mejor y todavía no la has hecho, y el día que la hagas pensarás que todavía te queda alguna, salvo que por algún motivo estés absolutamente con ganas de perderlo todo. Estoy convencidísimo que todavía me quedan muchas fotos por hacer, desde luego no estoy contento con nada de lo que he hecho hasta ahora, realmente me queda una asignatura pendiente conmigo mismo y es hacer la fotografía que a mi me de la gana, y esa todavía no la he hecho, ese es mi problema, mi pecado y está pendiente.

¿Por quien te gustaría ser fotografiado ¿

Creo que por nadie y por todo el mundo. A ver si me explico, por nadie en el sentido de que posar no me gusta absolutamente nada, entiendo la rigidez, la dificultad del retrato precisamente por que lo practico y comprendo que estar al otro lado de la cámara con un objetivo que te mira y analiza, te sientes un tanto desnudo. Todos los mortales creemos en la imagen que soñamos de nosotros mismos y ésta es la gran decepción del retrato, ( tal vez por esto yo creo que no he realizado un retrato a nadie que se haya sentido a gusto y bello con lo que yo he hecho ), de alguna forma me cuesta y mucho, la fotografía publicitaria, de moda y belleza porque no está en mis intereses.

Por tanto cuando alguien me va ha fotografiar me voy ha sentir igual de incómodo pero al mismo tiempo voy a aprender mucho de quien lo haga, porque lo bueno que tiene esta profesión es que aprendes absolutamente de todo el mundo y quien diga lo contrario no se ha parado ha pensarlo. Esto es un lenguaje y al ser un lenguaje, la forma de comunicar esa sensación por medio de la cámara es tremendamente excitante. En un retrato cada persona mira, habla y siente de una forma distinta, intentar establecer categorías en esto es prácticamente imposible.

Me encantaría que me fotografiase cualquiera y nadie al mismo tiempo, es una contradicción pero en mi cabeza está clara. A mi me ha pasado; cuando veo un fotógrafo joven que empieza a trabajar y le han encargado un retrato mío cuando doy una charla en una ciudad cualquiera … percibo esta tensión que supone el retrato y cada decepción que noto en el fotógrafo cuando me dirige y no acaba de salir lo que está buscando, es una sensación que yo he experimentado tanto, que me siento tremendamente hermanado con él. Y es en ese titubeo donde está la base de acertar, conseguir llevar al personaje hasta el momento en que crees que es posible que suceda algo. Esa es la base del retrato. Richard Avedon no realizaba sesiones de retrato de menos de cuatro horas para conseguir derribar la defensa del retratado. Ahora mismo, yo estoy ante tu cámara, pensando como lo estaré haciendo, que hago, si saldré así mejor o peor… Es una duda continua la que nos lleva a enfrentarnos a un retrato y es la resolución de esa duda la que te hace sentirte a gusto con el disparo de un retrato.

¿Alguna obra de arte te parece insuperable?

Todas las obras de arte tienen y pertenecen a su época, su momento y no incluyen la categoría de insuperable, porque todo es superable. Los artistas son fruto de una época. El arte no es igual cuando se vive en un país pobre que cuando estás en un país rico, donde comes, bebes y te cuentan en la televisión como se matan en otros países…

El arte parte del individuo y siempre parte de una reacción de la búsqueda de uno mismo, del enfrentamiento a algo, por esto el arte es superable y es la sociedad quien clasifica cada momento.

Yo no idolatro el arte, me parece que es una maravilla que esta ahí y que unas veces me hace sentir cosas maravillosas y otras no me dice nada, pero es el tiempo quien lo va a bendecir o rechazar: Los fotógrafos, pintores y escultores, todos los artistas tienen que trabajar en su momento, hacerlo con sinceridad, y la sociedad ya le dará categoría de arte… o no. El valor y la competencia del arte no reside solo en lo estético, actualmente es su traducción en dinero lo que parece ser lo único que importa. Todo ello me parece bien para coleccionistas pero a mi no me interesa, por tanto… obras que me han influido?. Todas y ninguna.

Un color

Un color… el azul, sin duda. El cielo representa la aspiración de libertad más amplia. Sin ser consciente, lo utilizo muchas veces como telón de fondo en mis fotos Yo no lo había notado y me han hecho la observación muchas veces, pero desde luego si hay un color que me gusta es el azul.

Un fotógrafo

Te volvería a decir Richard Avedon e Irving Penn por un lado y Cartier Bresson por el otro, pero me interesan casi todos. En todos encuentro cosas maravillosas aunque lo que menos me gusta de algunos es la parafernalia de sus palabras, pues de los fotógrafos me interesan las fotografías.

Algo hermoso

Los sentimientos de solidaridad. Los sentimientos de estar haciendo algo en lo que crees, y la posibilidad de juntar mirada con razón y sentimiento en una imagen. Si en esa conjunción de corazón, cerebro y técnica sucede el milagro de obtener una imagen, esa es la mayor hermosura.



Próximo fotógrafo invitado José M. Díaz Maroto