dilluns, 24 de desembre de 2012

Flashback 177

Accedimos a Camerún por el puesto fronterizo de Ekok, cuando la noche tropical empezaba a envolvernos con su sombra. Como era habitual buscamos un claro cercano al poblado para establecer nuestro campamento, el son de una sinfonía de aves y animales nocturnos evidenciaba que estábamos en plena selva tropical. 
Camerún, el último país de habla francesa del África occidental, es un país singular en su geografía, cultura, religiones, etnias… podria clasificarse de mosaico africano, ya que se extiende alargado desde los desiertos del lago Tchad al norte, hasta la frondosa zona costera del golfo de Guinea y con el monte Camerún de 4.070m que parece guardarlo. 
Sus mañanas eran húmedas aunque no especialmente frías, pero la población nativa no desestimaba sentarse frente a una fogata, en un peculiar asiento hecho de lianas y ramas entrelazadas, a lo que fuimos invitados por ellos para compartir esos especiales momentos del nuevo día. 
Una de las primeras fotos que hice por la mañana fue una Polaroid del grupo expedicionario para que ilustrará una crónica de la prensa española.