dilluns, 1 de març de 2010

Flashback 30

Montserrat era un espacio al que con mucha regularidad visitaba para practicar senderismos, escalda y disfrutar de su sinuosa y particular orografía que recibe nombres propios acordes a la forma de sus rocas “la mamelluda”, “el dauet“, “el caball Bernat“, “l’elefant“, “la cadireta“… Tal era la atracción que sus itinerarios y vías de escalada ejercían que no me importaba la climatología adversa aunque más de una vez la nieve me mantenía recluido en el refugio de “agulles” o el monasterio, protagonizando imágenes insólitas y semi desérticas de un espacio híper concurrido los fines de semana.