dilluns, 30 de gener de 2012

Flashback 130

Descubrimos rápidamente que la pista principal en determinados momentos -bien sea por el poco tránsito, el viento o el movimiento de la arena- desaparecía, y nos pareció que lo más correcto y seguro sería ponernos a rueda ( tipo micro convoy ) de algun camión conocedor de la ruta. 

La expedición no era fotográfica y no había tiempo para tomas pausadas y mucho menos para detener el ritmo de travesía, por eso apoyado en el marco de la ventanilla del Land Rover es desde donde realice buena parte de las imágenes a lo largo del viaje, buscaba no sólo como obtener el mayor número posible de ellas sino que éstas colmarán mis expectativas. Subirme al techo del Land Rover en marcha, fue una buena opción, aunque algo arriesgada, pero así pude incorporar nuevos y diferentes puntos de vista a las fotografías del magnífico paisaje pero algo monótono. 

Si los conductores de los camiones con los que compartíamos ruta eran musulmanes paraban para cumplir con las horas de la oración: bajaban, extendían sus alfombrillas dirección Este, se arrodillaban y rezaban sus plegarias. Todos los camiones, musulmanes o no, solían ir sobrecargados hasta lo inverosímil y era bastante habitual que la carga se les desplazara o les cayera dado el constante traqueteo a lo largo del día, por eso era normal que llegado el atardecer el conductor lo detuviera, reorganizara la carga, encendiera una hoguera -nunca entendí de donde sacaban la leña- para hacer un té y se prepararan para pasar la fría noche. Nosotros al igual que ellos también aprovechábamos la luz solar hasta el último rayo, y en esta hora bruja me encantaba tomar fotos de difícil iluminación, velocidades lentas y en movimiento. Cuando fotografié las dos motos de la expedición que estaban circulando en paralelo al Land Rover, no se muy bien porque, me vino a la cabeza el plano de la película “Dos hombres y un destino” donde Paul Newman y Robert Redford cabalgaban juntos al atardecer.