dilluns, 22 d’octubre de 2012

Flashback 168

En nuestra ruta hacía la capital de Ghana encontramos numerosos controles policiales, la mayoría de veces al vernos extranjeros nos detenían por curiosidad, solían pedirnos cualquier objecto que les llamara la atención prescindiendo de si para nosotros era básico –en una ocasión un policia se encapricho de una pequeña nevera donde guardábamos medicamentos y sueros, como nuestra negación no le gustó y no aceptaba otro obsequio, nos ofreció un recibo a cambio de la nevera y no se como, pero tuvimos que salir por piernas-. 
En Ghana la circulación se densificaba a medida que nos íbamos adentrando en el país y como compañeros de viaje teníamos a todo tipo de vehículos: los camiones donde en sus cajas se reproducían, pintadas, escenas cotidianas y de caza así como también el límite de velocidad que era de 56 kilómetros por hora, siempre pensé que este peculiar número era fruto de la traducción de millas a Km; los micro buses cargados hasta los topes de personas y enseres, sin olvidarnos de los que viajan colgados en el exterior del mismo… todos nos dirigíamos a la ruidosa Accra. El gran número de vallas publicitarias que bordeaban la carretera en las que se anunciaban productos para el cuidado corporal, el vestir y las motocicletas japonesas fueron una clara muestra de que nos estábamos acercando a la ciudad de Accra, la capital del país, ciudad de poco interés, por la que nuestro paso fue un mero trámite.