dijous, 3 de gener de 2013

BILL CUNNINGHAM

Creo que Bill Cunningham puede ser un claro ejemplo de fotógrafo que trabaja desde el concepto proximidad, os animo a que descubráis, si no lo conocéis, su peculiar manera de vivir en clave fotográfica. 


Bill Cunningham (1929) empezó a fotografiar a fashions de Manhattan en los años 60. Ha trabajado para The Tribune y Women’s Wear Daily y desde 1978, las fotografías de Cunningham aparecen regularmente en el reconocido diario The New York Times, en la sección On the Street. La fotografia que tomó a la actriz Greta Garbo, paseando de incognito por New York, le abrió las puertas en el periódico. 
Bill Cunningham dice que vio solamente el abrigo. Era de piel, tenía un corte perfecto y diseño impecable. Le tomó una foto sin detenerse a ver quién era la mujer que lo usaba. Era Greta Garbo y esa foto sería una de las pocas que la retrataron en público después de su retiro del cine en los años 40. Para él la notoriedad de la actriz era solo un detalle, lo verdaderamente importante era retratar la belleza de esa prenda. “Yo no veo a las personas que fotografío, veo su ropa y busco los modelos más despampanantes”, dijo años después al New York Times, medio para el que trabaja desde hace 36 años.

 
Él afirma “que el mejor desfile está en las calles y si alguien le llama la atención en su atuendo, sean personajes reconocidos de la industria de la moda y la sociedad neoyorquina o simples peatones debe fotografiarlos”. 

Enfundado en su bata azul, con una eterna sonrisa, cámara en mano, ópticas cortas y montado en su bicicleta recorre las calles de New York, cada dia desde hace más de 50 años, documentando lo que ve en su entorno más próximo, su ciudad. Es un autentico cazador de imágenes, así nos lo muestra en sus celebres “fotografías inesperadas” pero llenas de intuición y olfato, su capacidad para hacerse invisible, su paciencia y tesón son infinitos, el “plató” sobre el que trabaja le brinda material de primera, en eso estamos de acuerdo, pero Cunningham -cuyo estilo ha sido copiado hasta la extenuación por medios de todo el mundo, pero ninguno de ellos ha obtenido los mismo resultados- ha creado escuela en la forma de fotografiar la moda en la calle. Aunque creo que sus fotografías -más que fotografías de ropa- son, en su conjunto, un enorme retrato de la sociedad y su evolución en el tiempo. Cada una de sus fotos, en sí misma, no tiene un gran valor: encuadres irregulares, técnicamente poco sofisticadas...Sin embargo, en conjunto adquieren sentido y constituyen el mejor retrato posible de la diversidad de una gran ciudad. 

En su pequeño apartamento en el edificio de Carnegie Hall (tal como muestra el documental de aspecto simple y personal Bill Cunningham New York, rodado por su expresa petición, por una sola persona y una pequeña cámara fue estrenado en 2011) lleno de archivadores, negativos y de cajas de fotografías se halla la visual de los últimos 40 o 50 años de New York.  En esos archivadores conviven la proximidad actual, autentica, verdadera…de su ciudad, pero también la que un día fue proximidad -para Cunningham- y que almacenados aguardan ser historia.