dilluns, 7 de juny de 2010

Flashback 44

El cine constituía una forma de evasión y un ilusión de identificarse con los protagonistas de la película: buenos, malos, afortunados, desgraciados, enamorados, despechados, aventureros… Todas las ciudades y casi todos los pueblos más o menos grandes tenían su sala de cine, donde sábados y domingos se acudía a tomar una dosis de sentimiento y pasión controlada por la censura, comiendo cacahuetes, pipas y pasando la tarde-noche en una confortable temperatura.
El crecimiento urbano, la TV en casi todos los hogares, bares y tele-clubs donde poder ver el fútbol en blanco y negro al que le daba color la voz de Matías Prats, provocaron el cierre de muchos cines, como el Mundial, anunciando la última sesión doble con Manolo Escobar y el Hijo de Atila. Otros como el Astoria de Igualada sufrieron incendio en día laborable para dar paso a nuevos edificios de pisos en el centro de la ciudad. El séptimo arte sufría también una renovación de espacios.