dilluns, 28 de juny de 2010

Flashback 47

En muchas iglesias de grandes ciudades ya no se expone la lista de calificaciones morales sobre las películas que se proyectaban en los cines.
Había una cita semanal obligada para ser bien visto -la misa de los domingos- que llenaba las iglesias de devotos y de costumbristas. A la salida se compraba el “brac de gitano” o “tortell” para los postres, mientras se disputaban las mesas de los bares para tomar el vermut con sifón, patatas, berberechos y aceitunas.
Los seminarios ya tenían plazas vacantes, surgían nuevas carreras y las universidades se descentralizaban.
Poco a poco y con discreción no ostentosa se implantaban nuevas Iglesias de otros cultos que tenían nuevas formas de entender la religiosidad de las creencias, buscaban crecer en fieles y publicitaban la adhesión de personajes populares a su culto. Fue un principio de libertad religiosa en un país monocromo en blanco y negro sin apenas grises que no conocía las influencias culturales de la inmigración.