dimarts, 10 de desembre del 2013

Flashback 225 - Kenia

Entramos en  Kenia por el corredor occidental del Parque Nacional Tsavo, uno de los más antiguos y extensos de Kenia, que coincide con la frontera.  Diria que Kenia era y es uno de los países más turísticos de África occidental. Fue declara colonia inglesa en 1920 y Yomo Kenyata en 1963 la proclamó república independiente, aunque -la Kenia independiente- permaneció en la Commonwealt.

Con Yomo Kenyata, hijo de un hechicero kikuyu, presidente del país, Kenia alcanzó una de las mayores evoluciones de los países africanos de la época, siendo parte de su éxito la gestión de la paz tribal entre las etnias más influentes como los: masai, kambas, samburu, turkana… y otras menores como los: chagas, mandis, nyakas… todos ellos hablan swagili  que pertenece al gran grupo de lenguas bantú.


 
 




dimecres, 4 de desembre del 2013

La disparé hace 8.635 días


La publicidad suele pedir imágenes fuera de temporada siendo necesario para obtenerlas: una alta dosis de capacidad imaginativa, creativa, técnica… para recrear lo que el escenario difícilmente puede ofrecer, un buen equipo de producción y una gran complicidad con los modelos protagonistas. En una sesión fotográfica con modelos (hombres o mujeres) quizás lo normal sea recordar su nombre, pero puedo aseguraros que si en una imagen interviene un animal, el fotógrafo lo que recuerda es el nombre de éste. 
La imagen tomada en pleno invierno en la playa de Pals ilustró la campaña publicitaria de una crema para prevenir las manchas de la piel, causadas por la no utilización de protección solar. Debería haber sido fácil, ya que habíamos estudiado como hacer más llevaderas las incomodidades que debería soportar la modelo en bañador en pleno invierno: gruesa toalla escondida en la arena donde se recostaba la modelo; estufa eléctrica fuera de plano para aliviarle el frio; todo el equipo sin chaqueta para solidarizarse con ella; técnico en peinar la arena; peluquero-maquillador, estilista, catering, eléctrico… todos en su sitio al servicio de la imagen, exceptuando Drusba, la perra dálmata cuyo entrenador-dueño no habían previsto que la inmensa playa era demasiada tentación para Drusba. Ésta se mantenia en su posición y aptitud justo el tiempo de tomar tres o cuatro rápidas imágenes, levantándose y avanzando hacía cámara una y otra vez, con lo cual debíamos recomponer nuevamente el set fotográfico –como me hubiera gustado disponer del Photoshop aunque sólo fuera para peinar la arena-, pero aquellos eran otros tiempo y el número de profesionales que participaban en una toma fotográfica en exterior dista mucho de los que participan en la actualidad, ya que hoy seguramente construiria la foto partiendo de varias imágenes en lugar de crearla en una sola toma. Han transcurrido 8.635 días y la fotografía ha experimentado una gran revolución que nos ha facilitado muchas cosas, pero, también, nos ha privado de otras -algunas de la cuales a mi me apasionan-.
Trabajé con cámara Hasselblad 500C, óptica 120mm. situando el punto de vista a ras de suelo, con película B/N Tmax 100 y virando ligeramente la copia del original definitivo.

dilluns, 2 de desembre del 2013

Flashback 224 - Tanzania: Ascensión en moto al Kilimanjaro 1974



Con nuestro permiso, de ascensión con moto al Kilimanjaro, revalidado y autentificado por el Ministro de Recursos Naturales y Turismo, responsable directo de los Parque Nacionales, nos presentamos de nuevo ante el guarda de la Marangu Gate (que ya tenía copia en mano enviada personalmente por el Ministro) para iniciar la ascensión al Kilimanya N’jaro, la montaña de los Dioses. 
En 1974 eran muy pocos los que ascendían a la montaña y realmente suponía una pequeña aventura psi la contrastamos con las miles personas por temporada que hacen cima hoy en día, ayudados y conducidos por las agencias de viajes. 
No he vuelto a subir al Kilimanjaro, ya que no quiero que las sensaciones que tuve el privilegio de experimentar sean borradas por otras nuevas, y prefiero retener en mi memoria lo que supuso para mi aquella expedición. 
Algunos compañeros si que han regresado con la familia y me han confirmado que los glaciares del cráter han disminuido mucho su volumen y dimensión. 

En el momento de realizar el video que ilustra este flashback he podido constatar que pasadas cuatro décadas en mi archivo se ha volatilizado parte del material (tanto filmado como fotografiado) que retengo en mi memoria, imágenes, tomas… que siguen vivas en ella, pero que no puedo mostrar. Y de nuevo surge ante mi, un dilema que los fotógrafos arrastramos desde hace tiempo, la poca o escasa atención que dedicamos a preservar nuestro archivo, olvidando con demasiada facilidad que el trabajo del fotógrafo no consiste tan sólo en la captura de imágenes, sino que también es importante clasificarlas, documentarlas y resguardarlas para un “cierto futuro”, si cabe. 

Con el material disponible he afrontado la realización de este video, sin otro objetivo que compartirlo con todos vosotros, y que en su día constató el récord mundial de altura en moto. El paso del tiempo ha dejado huella por sus muchas proyecciones por todo el mundo en el material filmado y debo decir que, aunque preferiría disponer de él en mejores condiciones, también me ayuda a situar, el video, en que época obtuve las imágenes y el tipo de material utilizado para rodarlo. Filmación realizada con una Paillard Bolex a cuerda de 16mm. y positivo directo Gevachrome, la imagen fija realizada con cámaras Nikon FTN y Nikormat de 35mm. Mamiya C33 de 6x6 con transparencias Peruchrome y Agfachrome. Una cámara Polaroid B/N me facilitaba enviar imágenes para prensa. 

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Miembros de la expedición en moto Igualada-Kilimanjaro: Josep M. Lladó, Josep Bou, Julius Bernaus, Santi Godó, Jaume Travesset, Jaume LLansana y Josep M. Casas.

dilluns, 25 de novembre del 2013

Flashback 223 - Tanzania

Decidimos despedir el equipo, momentáneamente, y tres de nosotros nos desplazamos 630 kilómetros hasta a Dar-es-Salaam, capital de Tanzania, con el propósito de no regresar a Marangu hasta obtener el permiso de ascensión con las “Pikipikis”, pero asegurándonos de que está vez la autorización no pudiera ser rechazada por el guardia encargado de levantar la valla, ya que es lo que en definitiva –por muy que nuestro premisos estuviera en orden- había sucedido.

Nuestro peregrinaje por los distintos ministerios de Tanzania estaba guiado y auspiciado por el embajador español en Dar-es-Salaam, quien nos facilitó la autentificación y validación del primer permiso de ascensión en moto al Kilimanjaro.

El Sr. Mariñas y su esposa nos acogieron con un gran interés y diria que hasta cariño, ofreciéndonos todo lo que oficialmente podíamos precisar. Nuestras largas horas de espera en la embajada las pasábamos leyendo la prensa española, que con retraso se recibía por valija diplomática. Me llamó la atención las notas que el embajador había escrito al lado de algunos artículos, con comentarios y precisiones muy puntuales, en rojo, acerca de la noticia y los datos que en ella se incluían.

El peregrinaje burocrático para ir ascendiendo de sub secretario a secretario del ministro de un determinado sector, que declinava la solicitud, a otro departamento de mayor potestad o competencia más adecuada a nuestra demanda fue laboriosa y agotadora, pero siempre con la esperanza que las gestiones, de notas verbales y directas, del embajador con el ministro correspondiente darían fruto. Después de largos días de espera, peregrinaciones a los ministerios, conversaciones telefónicas entre responsables políticos de Tanzania, el Ministro de Recursos Naturales y Turismo, responsable directo de los Parque Nacionales nos recibió, redactando personalmente el documento que nos daba permiso para la ascensión con moto al Kilimanjaro, y a fin de que no hubiesen más dudas, envió copia a todos los estamento vinculados y muy concretamente al guarda de la barrera que nos había denegado el paso.

Felices regresamos, volvimos a contratar a los porteadores y a Simon Andrea Minja que había rechazado otros trabajos como guia, para poder hacer con la expedición en moto Igualada-Kilimanjaro la primera ascensión en moto al Kilimanya N’jaro, la montaña de los Dioses.









dilluns, 18 de novembre del 2013

Flashback 222 - Tanzania

Marangu Hotel era el punto de partida para las ascensión al Kilimanjaro por la cara Sur. Ésta era la más utilizada, con refugios a distintas alturas y era que nos ofrecía la accesibilidad con las motos. El hotel nos facilitaba la contratación de guia, porteadores y equipo rudimentario (ropa, anoraks, botas…) para soportar las bajas temperaturas de la ascensión, a la vez que nos permitió instalar nuestro campamento en sus jardines entre los bungalows que utilizaban los escasos turistas que en aquella época visitaban Marangu.

 

Teníamos un permiso del Ministerio de Asuntos Exteriores de Tanzania que autorizaba la ascensión en moto y por eso cuando nos presentamos todo el equipo de la expedición al completo (porteadores y guia) al punto que da acceso a traspasar la barrera por donde se inicia la ascensión al Kilimanjaro y cuando el guarda nos reconoció el permiso…debo decir que nos quedamos estupefactos. Nos fue imposible razonar con él, no atendía a nada sólo repetia una y otra vez “Pikipiki” (moto en swagili) ¡¡¡NO,NO!!! y no hubo manera de sacarle del “Pikipiki” ¡¡¡NO, NO!!! ante lo cual decidimos aplazar la ascensión. 

 



 










dilluns, 11 de novembre del 2013

Flashback 221 - Tanzania

Reconozco que al primer contacto visual con el Kilimanjaro se nos olvidaron todas las vicisitudes por las que habíamos pasado y nos embargó una enorme emoción y alegria, pero en la pequeña población de Marangu, a los pies del Kilimanjaro, donde instalamos el campamento base, ésta se desvaneció cuando el acceso nos fue denegado, ya que el guardia no reconoció el permiso del Ministerio de Asuntos Exteriores de su país, donde se especificaba que nuestra expedición viaja con dos motos y que éstas podían ascender el Kilimanjaro.

 










dilluns, 4 de novembre del 2013

Flashback 220 - Tanzania

El acelerado ritmo de travesía que manteníamos hacía imposible poder disponer de tiempo para algunas tomas fotográficas que me hubiera gusta hacer, como con los Masai. Circulando por su reserva, vimos a lo lejos, sus bajas chozas semicirculares, construidas con un precario armazón de ramas recubierto de barro y excremento de ganado. Nuestros contacto con ellos creo que no llego a más de diez minutos a pie de pista y en swagili. Sí, tengo poquísimas imágenes y me duele, pero nunca olvidaré la fortaleza y personalidad que emanaban por cada poro de su piel.