dimecres, 2 de juny del 2021

La disparé hace 12.875 días

 

En ocasiones hay que forzar a los clientes a salir de su zona de confort, pues no hacerlo puede llevarte a perderlos. Es importarte saber leer los mensajes que el cliente –nuestro interlocutor- no envia, ya que no siempre verbaliza aquello que quiere y desea, por eso hay que estar atento a todos y cada uno de sus gestos, expresiones, posturas, muecas… por insignificantes que sean y sin olvidarnos, naturalmente, de un análisis de su empresa. 
 
La disparé hace 12.875 días y ella fue una, entre muchas otras, de las imágenes de la campaña publicitaria de la marca Escorpion con la que había empezado ha colaborar. Trataba directamente con el Sr. Joan Biosca, ya que él era quien llevaba personalmente el tema fotográfico y la agencia de publicidad no tenia ni voz ni voto en todo aquello que hacía referencia a los originales fotográficos. 
La empresa sabía que sus años de liderazgo en el sector se habían terminado o si queremos ser benévolos se estaban extinguiendo. Sabían que necesitaban cambios y que éstos no podían ser bruscos, ya que había que conservar a las clientas habituales, pero a la vez, despertar el interés de nuevas compradoras. 
Si hay algo extremadamente difícil es sacar a un cliente de su zona de confort, pero a pesar de no ser tarea fácil lo conseguimos. 
Nunca olvidaré la cara del Sr. Joan Biosca cuando le comenté que debíamos olvidarnos de la prenda y centrarnos en el acting y aptitud de la modelo. Mi propuesta fue que me centraría en fotografiar a una “mujer libre, que se vestía de Escorpion, porqué la comodidad, calidad y confortabilidad de sus diseños encajaban con su ritmo de vida activa, urbana, dinámica y que los escenarios donde la fotografiaría estarían parcialmente desdibujados”. 
Estuvimos hablando largamente, discutiendo pros y contras, pero finalmente aceptó la propuesta y con Teresa nos pusimos a organizar las sesiones fotográficas. 
Como no disponíamos de un gran presupuesto y las localizaciones en esta ocasión no eran decisivas, decidimos que trabajaríamos en los alrededores de nuestro estudio de la calle Diputación. 
Junto a la propuesta ya le presenté que la modelo idónea para ese tipo de acting era Mercedes Fernández y ésta se aprobó sin discusión alguna. Para maquillaje y peluquería contamos con la inglesa Carmel, creo recordar que Fermín fue mi asistente de fotografia y Teresa como siempre estuvo a cargo de la producción. 
 
En los originales fotográficos buscaba destacar la prenda sobre el fondo urbano, que debía reunir una cierta condición de no identificarse con una ciudad concreta ya que la marca se hallaba presente en todo el territorio español y a pesar del cambio de imagen, debía recordar de algún modo el icono en prensa que la marca había consolidado. 
La campaña era de primavera-verano y decidí situar la modelo directamente a pleno sol y trabajar con un teleobjetivo catadióptico de diafragma fijo para que, la construcción óptica del objetivo de lentes reflejas o lentes de espejo, multiplicase la distancia focal sin tener que distanciarme mucho de la modelo y que las zonas desenfocadas del fondo, pudiesen manifestarse con el desdibujado de iris o bokeh que causa la forma de la pupila de entrada de la luz en este tipo de ópticas que tienen un profundidad de campo muy crítica. 
Trabajé con la Nikon F2, óptica Tamron SP de 350 mm f 5,6 y film Ektachrome 100 Asa y no fue fácil, ya que con un diafragma fijo tenía que compensar la exposición con filtros de densidad neutra en la parte posterior del objetivo o con distintas velocidades de obturación. 
 
Reproducciones de algunos de los originales fotográficos publicados en prensa